El medallista de oro Usain Bolt (centro), el medallista de plata Yohan Blake (izquierda) y Warren Weir (derecho) de Jamaica, festejan durante la ceremonia de premiación de la carrera de 200 metros de la rama varonil, en los Juegos Olímpicos Londres 2012. Foto Diario Co Latino/Xinhua/Yang Zongyou.
Londres/dpa
El jamaicano Usain Bolt se convirtió en un atleta único en la historia de los Juegos Olímpicos al defender con honor sus títulos olímpicos en 100 y 200 metros; algo nunca antes logrado por nadie.
Tras ganar el domingo pasado los 100 metros en la pista atlética del estadio Olímpico de Londres, el caribeño se impuso en los 200 metros con la mejor marca del año, 19:32 segundos. Jamaica copó el podio con Yohan Blake, quien se colgó la medalla de plata con tiempo de 19:44 y Warren Weir, quien obtuvo bronce con 19:84.
Con una temperatura de 23 grados y un viento a favor de 0,4 segundos, la noche en Londres parecía proclive a otra hazaña de Usain Bolt contra el cronómetro.
El jamaicano no pudo mejorar sus casi inhumanos 19:19 segundos, logrados en el Mundial de Berlín, Alemania en el año 2009.
No obstante, con sus 19:32 segundos, Bolt acumula tres de los cuatro mejores tiempos de toda la historia. Sólo Blake, su amigo y compañero de entrenamientos, “su acicate”, osa entrometerse con los 19:26 que logró el año pasado en Bruselas, Bélgica, fue la segunda marca histórica.
Bolt cruzó la meta con el dedo sobre los labios en señal de silencio y mirando a su izquierda, por donde llegaba Blake. «Ya te dije que no me ibas a ganar», pareció decirle.
Fue quizá un gesto de rivalidad íntima, amigable, privada, la misma que dicen mantener en el seno del Racers Track Club bajo las órdenes de Glen Mills. Los dos sprinters se abrazaron tras la carrera.
Bolt, relajado, feliz como hacía tiempo que no se lo veía, arrebató la cámara a un fotógrafo y empezó a hacerle fotos a su compatriota.
En medio de las celebraciones por los 50 años de independencia de Jamaica, los sprints de Londres se convirtieron en toda una exaltación patriótica y en una bofetada a su gran rival por la hegemonía en la velocidad, Estados Unidos.
Después de seis tripletes norteamericanos en los 200, Jamaica se apuntó el séptimo en la historia de los Juegos Olímpicos. Lo hizo además, cuatro días después de hacer oro y plata con Bolt y Blake en los 100 metros, donde Justin Gatlin logró el único metal para Estados Unidos en el sprint masculino.
Con su explosivo triunfo en la final del domingo, Bolt igualó la gesta única hasta entonces de otro gran tótem de la velocidad, Carl Lewis, que se llevó el oro en los 100 de Los Angeles 1984 y Seúl 1988 (este último por la eliminación por doping del canadiense Ben Johnson).
El norteamericano, sin embargo, no logró defender el título de los 200 en Corea del Sur, donde perdió precisamente contra su amigo y compañero de entrenamiento en el Santa Monica Track Club Joe DeLoach.
El jamaicano, sin embargo, insistía en que tenía que ganar la final del 200 para completar su misión: «Ser una leyenda».
No lo hizo con el mismo brillo que en 2008, cuando ganó tres oros (también añadió el 4x100) con tres récords del mundo, pero sí logró tres marcas que perdurarán en el tiempo.
El 19:32 del jamaicano remitió a otro atleta legendario, el estadounidense Michael Johnson, que cuando estableció aquella plusmarca mundial en los Juegos de Atlanta 1996 parecía haber logrado un crono que no sería superado en décadas.
El jamaicano la rebajó en Pekín 2008 hasta 19:30 segundos y un año después la dejó en 19:19 en Berlín. Bolt es único.



