Lorena Peña, diputada; Profesor Hugo Zemelman, expositor, y Breny Cuenca, quien ofreció las palabras de apertura.
Zoraya Urbina
Redacción Diario Co Latino
En América Latina se plantean realidades y dilemas diferentes y complejos en cada país, que tiene sus propios retos y desafíos, por lo que los modelos económicos o culturales no pueden ser extrapolables.
Así lo afirmó el sociólogo chileno Hugo Zemelman, radicado en México, quien ha producido en más de 30 años, obras que tratan sobre los movimientos sociales, cultura política, metodología y epistemología, entre otros.
Zemelman participó en la conferencia magistral “Ética, Política y Utopía”, organizada por la Secretaría Nacional de Arte y Cultura del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), como cierre de la 1° Temporada de los Diálogos Culturales de Invierno 2012.
De acuerdo a fuentes del FMLN, estas actividades tienen “la finalidad de dinamizar un debate cultural crítico en nuestro país y hacerlo extensivo a la participación e intercambio con otros pensamientos en los pueblos latinoamericanos”.
Previo a su intervención, el pensamiento de Zemelman fue comentado por Breni Cuenca, quien hizo una exposición de la obra del chileno. Asimismo, en la mesa de honor también participó la diputada Lorena Peña.
En su trabajo, Zemelman ha hecho hincapié en “la construcción del pensamiento crítico en y desde América Latina, y sus disputas con las formas conservadoras del conocimiento y el eurocentrismo, lo que le han dado el prestigio de ser uno de los académicos más brillantes de la actualidad”, añadieron.
De acuerdo al chileno, no hay modelos que puedan imitarse, “cada país tiene su propia posibilidad de desarrollo, de acuerdo a la historia y a la idiosincrasia de su pueblo”.
El pensador asegura que por eso los modelos económicos actuales deben revisarse, porque no se adecuan a los modelos culturales de cada país, en los que muchas veces han sido impuestos por los grupos de poder, en detrimento de las mayorías.
En ese sentido, recuperar la memoria, no para vivir en el pasado, sino para pensar el futuro, es un ejercicio que debe realizarse, pues en algunas naciones se han sustituido las dictaduras militares por las dictaduras empresariales, que ni siquiera son nacionales, sino de un capital global que oferta modelos que no son adaptables a Latinoamérica.
Además de que estos modelos son excluyentes, porque pese a que se venden como oportunidades de desarrollo, sólo son accesibles a una pequeña parte de la población, citó como ejemplo, la situación en Chile, donde se ha promocionado un país en desarrollo, pero la realidad es que los estudiantes, como podría hacerlo otro grupo social, protestan porque no tienen oportunidades reales para desarrollarse en un sistema que engaña y excluye.
Zemelman aseguró que los cambios sociales deben construirse a diario, y que cada individuo debe ser parte de ese cambio. En este contexto, el capitalismo liquida al ser humano porque hace que se niegue a si mismo “y cuando hay auto negación no hay capacidad de reacción”, indicó.
Este es uno de los errores del sistema actual, que junto al modelo neoliberal terminarán cayendo, así como el modelo soviético, por ser altamente inestable. “Este modelo puede resistir cualquier protesta de la sociedad, pero no puede resistir la presión persistente”, subrayó.
El pensador chileno también participó esta mañana en un programa de entrevistas donde se refirió al Presidente venezolano, Hugo Chávez, de quien aseguró es un fenómeno coyuntural de Venezuela, producto de la crisis del sistema que gobernó antes, que nunca trabajó políticas públicas incluyentes, que beneficiaran a la mayoría.
Aunque aseguró que no le gusta el poder concentrado en una sola persona, pues los sistemas políticos no deben enfocarse así, reconoció que Chávez creció porque trabaja en políticas sociales que antes no se hicieron. Uno de los mayores problemas de América Latina es la falta de capacidad para diseñar políticas públicas pensadas en la gente, porque no se puede gobernar sólo con consignas, dijo.
De igual modo, se refirió al papel del FMLN en el país y destacó cómo pasó de la guerra a convertirse en un partido político, que busca alianzas porque está consciente que no se puede gobernar de manera aislada, “entrar en este juego es un acto de valor”, recalcó.
Igualmente, reconoció la preocupación del partido por formar a su gente para que haya una cohesión ideológica; señaló que el Frente está claro que si no se trabaja pensando en la gente y desde su idiosincrasia, no pueden diseñar políticas exitosas, pues estas no serán incluyentes.



