A partir de este día, los empleados públicos, así como los estudiantes de todos los niveles, y uno que otro de la empresa privada, comienzan las vacaciones de agosto.
Realmente para los capitalinos son dos celebridades juntas: las fiestas patronales de San Salvador y los dos días de fiesta nacional, el 5 y el 6, dedicadas a El Salvador del mundo.
Los apuntes históricos de los especialistas en la materia son variados. Una crónica del siglo XVII dice que la festividad data desde 1526. Mientras que el doctor Alberto Luna, señala que la celebración al Divino Salvador del Mundo data desde 1525, año en que supuestamente se fundó la villa.
No obstante, el historiador Pedro Escalante Arce afirma que antes de 1777 predominó la devoción a la Santísima Trinidad, y no al Divino Salvador del Mundo, ya que la villa de San Salvador se estableció en 1528 en el lugar conocido como La Bermuda.
Los tres años de diferencia de uno y otro dato, así como si se tratare de la Santísima Trinidad o del Divino Salvador del mundo pueden resultar un dato intrascendente para los capitalinos y salvadoreños en general, no así, por supuesto, para la academia.
Guillermo Cuéllar, otro historiador nacional, señala que el prócer, presbítero José Matías Delgado, en su lecho de muerte comprometió a los caudillos de la época ante la imagen del Divino Salvador del Mundo o “El colocho”, que siempre le celebrarían los festejos reconociéndole como el Patrón de El Salvador.
Y es que para los capitalinos, en particular, y los salvadoreños, en general, lo trascendental es que tiene una semana de vacación, salvo la empresa privada, que solo descansa los días 3, por ser el día del comercio, 5 y 6 por ser días patronales nacionales.
Las vacaciones agostinas vienen a ser un segundo detente en el camino, de las tres fiestas en las que se divide el año, que contribuye a un periodo de descanso, para luego volver con más energías en el último cuatrimestre del año, hasta que llegan las vacaciones de Navidad y Año Nuevo.
Como siempre, a más de algún vacacionista se le olvida que hay que respetar al otro, incluyendo su vida misma, y pese a estar pasado de copas toma el volante y se vuelve protagonista de un accidente, que generalmente termina en un accidente fatal. O se introduce al agua con las mismas consecuencias.
De ahí que nos atrevamos a sugerir, que si está de vacaciones que las disfrute al lado de su familia y amigos, pero de forma responsable. Y, por supuesto, no malgaste el dinero.



