Niños, jóvenes y padres de familia de colonias al norte de Mejicanos, salieron a las calles a pedir paz con una marcha.
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
Niños, jóvenes y madres de las comunidades y colonias del norte de Mejicanos salieron hoy a las calles a pedir que ya no se les estigmatice con ser comunidades violentas, acechadas por pandillas y generadores de delincuentes.
Salieron con carteles, con batucada y portando camisas blancas en señal de paz. “Ya no queremos que nos digan que solo maleantes vivimos en las comunidades” , gritaba un hombre a través del alto parlante. Según él, muchos de los que viven en las comunidades Buenos Aires y la Montreal, por vivir ahí los catalogan de delincuentes.
Según los informes policiales la zona norte de Mejicanos es una de las más violentas y acechadas por las pandillas, pero desde hace algunos años las comunidades y el Servicio Social Pasionista, se han esforzado para cambiar esa imagen.
El atentado del pasado 20 de junio de 2010, dónde murieron 17 personas calcinadas, marcó mucho a las comunidades, ahora todos trabajan por prevenir, y abrir puertas para aquellos pandilleros que quieren salirse de esa vida de violencia.
Giovanni Morales, un ex pandillero y ahora coordinador del área de reinserción del Servicio Social Pasionista, aseguró que todas las comunidades están buscando convivir en paz y quitar de los salvadoreños esa idea que se tiene.
“Lo que queremos demostrar es que hay gente normal y trabajadora. Los compañeros (pandilleros) que estamos acá respetamos a la gente y hacemos actividades para ganarnos la confianza de las personas que no creen en nosotros”, dijo Morales.
Para el ex pandillero se tiene que hacer mucha labor social, ya que existe un buen grupo de jóvenes que quieren dejar la vida de violencia, pero no encuentran las oportunidades y el apoyo de la gente.
Agregó que el área de reinserción del Servicio organizó la marcha con los niños, jóvenes y madres, de las comunidades y colonias, para hacerles el llamado al resto de la población de que no toda la violencia se genera desde las pandillas o en esas zonas, que muchas veces son marginadas o excluidas.
Omar R., también se unió al llamado. Él es un joven estudiante de noveno grado del Centro Escolar César Guzmán.
Omar asegura que muchas veces la gente, por vivir en la Montreal, le tienen desconfianza y a veces eso es incómodo para un joven de 14 años. “Nosotros no queremos eso. Queremos tener más oportunidades”, dice el joven estudiante.
Para Omar, este paso de dos pandillas de pactar una tregua, es bueno porque “ya no habrá más jóvenes que quieran ingresar a las pandillas, si no que van a buscar otras cosas para no perderse en eso”.
Al igual que Omar, otros alumnos y jóvenes de las comunidades pidieron que el gobierno abra más espacios de deportes y educación.
Marta Martínez, maestra de la zona, resintió que muchas veces alumnos de la Montreal o de la Buenos Aires, no reciben las mismas oportunidades que otros estudiantes, porque se les margina por vivir en esa zona.



