Por Katell Abiven
Madrid/AFP
y por Richard Carter
Berlín/AFP
España vivía horas de angustia el martes por unos mercados que le piden intereses insostenibles de más de 7,50% y la posibilidad de que Cataluña pida ayuda al Estado, como ya hicieron las comunidades autónomas de Valencia y Murcia.
"Los mercados se están cerrando para las comunidades autónomas", precisó la portavoz de la Generalitat, el gobierno catalán, Esther Vera. "No está decidido acudir al fondo de liquidez", pero "es una opción que se estudiará", afirmó.
Poco antes, el consejero de Economía de la Generalitat, en unas declaraciones a la BBC, había asegurado que el gobierno catalán va a recurrir al Fondo de Liquidez Autonómico, creado por el gobierno de Mariano Rajoy para socorrer a las comunidades autónomas en dificultades.
A ser interrogado sobre un eventual pedido de ayuda financiera de Cataluña al gobierno central de Madrid, Andreu Mas-Colell respondió: "Sí. La situación actual es que Cataluña no dispone de otro banco más que el gobierno español".
Vera, que consideró que las declaraciones del consejero de Economía fueron "sacadas de contexto", admitió que "Cataluña tiene fuertes tensiones de liquidez desde hace un año".
Estas noticias coinciden con el peligro de que España tenga que pedir a su vez un rescate para "evitar un hundimiento financiero inminente", señala el diario El Economista, mientras la mayoría de los analistas dan octubre como plazo límite.
El Tesoro español cumplió este martes su objetivo, captando 3.050 millones de euros, pero los intereses pasaron de 2,362% a 2,434% para las letras a tres meses y de 3,237% a 3,691% para las de seis, con respecto a la última emisión similar del 26 de junio, en la que ya se habían disparado.
Y el país sigue acosado por los inversores. La Bolsa de Madrid llegó a perder más del 3% cayendo por debajo de los 6.000 puntos.
Tampoco había tregua en el frente de la deuda, donde las tasas para los bonos a diez años superaban el 7,57%, un nuevo récord desde la creación de la zona euro.
Ante el riesgo inminente de colapso, Madrid, París y Roma exigieron este martes la "ejecución inmediata" de acuerdos alcanzados en la cumbre del 28 y 29 de junio en Bruselas, donde se decidió que los fondos de rescate pudieran comprar deuda de los países en dificultades.
El ministro español de Economía, Luis de Guindos, se reúne este martes en Berlín con su homólogo Wolfgang Schauble, con el telón de fondo de un cada vez más probable rescate al país si el Banco Central Europeo no lo evita, comprando deuda en el mercado secundario, como ya hizo el verano pasado.
Y es que con un rendimiento tan alto, "es imposible financiarse" y Madrid puede aguantar "dos meses", pronostica Daniel Pingarrón, analista de la agencia de corretaje IG Markets.
"Ahora mismo, al Tesoro le quedan en la tesorería unos 30.000 millones de euros: con esto puede cubrir los vencimientos de lo que queda de julio, de agosto y posiblemente de septiembre", pero "en octubre hay un vencimiento muy importante de deuda", advierte.
El diario español El Economista aseguró este martes que el país se plantea recurrir a un "plan de rescate global blando" en forma de crédito para hacer frente a un vencimiento de deuda de unos 28.000 millones de euros el próximo octubre.
"Es evidente que la situación sigue siendo insoportable" y el "Estado no lo puede aguantar mucho más tiempo por lo que octubre parece dibujarse como la fecha máxima", dice Alberto Roldán, director del departamento de análisis bursátil de la agencia de corretaje Inversis.
Los dos problemas fundamentales del país son los bancos y las comunidades autónomas, muy debilitadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.
España ganó un poco de tiempo gracias a la aprobación el viernes por el Eurogrupo de una ayuda de un máximo de 100.000 millones de euros para el sector bancario.
Los países europeos concederían una línea de crédito temporal para afrontar los vencimientos financieros de 2012 y ayudar a las regiones, para las cuales el gobierno ya anunció la creación de un fondo público de un máximo de 18.000 millones de euros a fin de "evitar un hundimiento financiero inminente", según el diario.
Pero esto se vio "eclipsado por el pedido de la región de Valencia, a la que siguió Murcia", dice en un análisis Cyril Regnat, analista de Natixis.
"La situación de las comunidades, que parecía bajo control a principios de año, se ha deteriorado", y de las "17 comunidades autónomas españolas, seis pedirán ayuda al Estado", agregó.
"Al final, se suman al riesgo del Estado español el riesgo de las autonomías y el riesgo de los bancos, de ahí una reacción particularmente virulenta de los mercados de deuda", resumió.
"A corto plazo, la única solución pasa por una acción del Banco Central Europeo (BCE) para ver una distensión de las tasas", en particular mediante la compra de deuda española, asegura la casa de corretaje Renta4.
Crisis de la Eurozona se ensombrece
La crisis de la Eurozona dio un nuevo giro este martes tras la advertencia de la agencia de calificación Moody's a tres países con máxima nota, entre ellos Alemania, de que puede rebajársela, mientras España se acerca un poco más al rescate.
La sorprendente decisión de colocar la nota de Alemania, motor económico europeo y mayor acreedor, en perspectiva negativa, se produjo pocas horas antes de que los ministros de Economía de Grecia y España, los dos países en el ojo de la tormenta en este momento, viajaran a Berlín.
La noticia ha repercutido de nuevo en los intereses que paga España para financiar su deuda, que volvieron a marcar un nuevo récord, al 7,61% -muy por encima del 7% que obligó a países como Grecia, Irlanda o Portugal a recurrir a un rescate-, pero las Bolsas europeas repuntaban ligeramente después de que algunas estadísticas de China dejaron en segundo plano la bomba de Moody's.
La agencia de calificación aseguró que su decisión se basa en la "creciente incertidumbre sobre los resultados de la crisis de la deuda en la zona euro (y la) ... creciente probabilidad de que Grecia salga de la zona euro".
Incluso si Grecia logra seguir siendo uno de los 17 miembros de la Eurozona, existe la "probabilidad cada vez mayor de que sea necesaria una ayuda a otros Estados de la zona euro, en particular España e Italia", según la agencia.
Alemania podría perder su máxima nota, la triple A, en caso de que Berlín tuviera que salir en ayuda de sus bancos a causa de la crisis, el bloque se escindiera o se encarecieran los costes de financiarse en el mercado de la deuda, actualmente a niveles históricamente bajos.
Los responsables políticos salieron en tromba a desmentir esta posibilidad.
El presidente del Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas, Jean-Claude Juncker, hizo hincapié en el "fuerte compromiso" con la estabilidad del bloque tras la advertencia, que también afectó a Holanda y Luxemburgo.
Juncker recordó que tanto estos tres países como otros de la zona euro tienen unos "fundamentales" económicos "sólidos".
El ministerio de Economía alemán fue incluso más despreciativo, al asegurar que los "riesgos de la Eurozona que menciona Moody's no son nuevos".
"Las valoraciones de Moody's se derivan principalmente de riesgos de corto plazo, mientras que ni siquiera menciona una visión de la estabilización a largo plazo... El sólido estado de la economía y finanzas alemanas no ha cambiado", zanjó.
Berlín seguirá manteniendo su "estatuto de refugio" y seguirá actuando como "ancla estabilizadora de la zona euro", dijo el ministerio de Finanzas.
Pero otra señal de que la resistencia de Alemania a las turbulencias de la Eurozona cae es el índice de confianza de los empresarios, que está en su nivel más bajo en tres años, lo que ha precipitado a los analistas a advertir de una caída del crecimiento.
Al mismo tiempo, auditores del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea iniciaban en Atenas una auditoría de los avances de Grecia para poder recibir un nuevo tramo de ayuda y evitar la bancarrota del país.
Responsables alemanes esperarán el informe, previsto para principios de septiembre, antes de pronunciarse sobre la permanencia de Grecia en la zona euro.
Pero crece la resistencia entre los alemanes a los rescates a los países del sur, recordó Christian Schulz del Berenberg Bank.



