Julio Olivo Granadino, Decano de la Facultad de Derecho de la UES. Foto Diario Co Latino/Archivo
Redacción Diario Co Latino
El régimen del presidente militar Arturo Armando Molina volcó el aparato estatal para frenar el desarrollo que había alcanzado en esa época la Universidad de El Salvador (UES), intervenida el 19 de julio de 1972 y, tres años más tarde, reprimida por fuerzas de seguridad en lo que se recuerda como la masacre del 30 de julio de 1975.
El decano de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Julio Olivo Granadino, argumentó esta mañana en la entrevista Agenda de Nación, que esta situación tuvo entre sus causas al gran avance de los sectores intelectuales con sede en la Universidad en un contexto cada día más complicado debido a la creciente organización del movimiento social y la galopante represión ejercida por los gobierno militares.
“Todo el aparato del Estado se vuelca contra la Universidad de El Salvador, para poder frenar todo ese desarrollo de ciencia, de arte y de cultura, que no venía muy al agrado de los militares”, dijo Olivo Granadino en este espacio que transmiten de lunes a viernes Radio Nacional y Canal 10.
Olivo consideró que en ese contexto se enfrentaba “la ciencia contra la dictadura militar”, ya que precisamente Molina, un coronel que gobernó entre 1972 y 1977, venía de ganar las elecciones a través de un fraude, sin el apoyo de los sectores intelectuales, los estudiantes de la UES y la clase media.
En esas elecciones, el régimen militar realizó un boicot en contra la fórmula del demócrata cristiano José Napoleón Duarte y del socialdemócrata Guillermo Manuel Ungo, que integraron la Unión Nacional Opositora.
“El régimen no contó que con el apoyo de los intelectuales y el apoyo de la clase media, y con toda la actividad que se estaba realizando se podía construir o consolidar un triunfo, una opción de izquierda, una opción alternativa en ese momento histórico”, dijo Olivo Granadino.
Ayer jueves la UES recordó, por medio de diversas actividades, los 40 años desde la intervención realizada por Molina tres semanas después de tomar el poder, y amparado en un decreto de la Asamblea Legislativa.
“Existe lo que es el Decreto 41, un fatídico decreto que emite la Asamblea Legislativa (…) para poder legitimar y legalizar la intervención militar”, explicó el decano.
Ese día el Congreso, dominado por el oficialismo, emitió y publicó el decreto en el Diario Oficial, mientras que las fuerzas de seguridad tomaron el control de las instalaciones debido a que el documento declaró como cesadas en sus funciones a las autoridades elegidas por la misma universidad, como parte de su autonomía.
Olivo Granadino también recordó que tres años más tarde, el 30 de julio de 1975, Molina ordenó atacar con metralletas y tanquetas a una marcha de la UES que protestaba en San Salvador por la intervención del campus en Santa Ana, así como por una serie de represiones contra el movimiento estudiantil.
Aunque no se cuenta hasta ahora con cifras exactas de las víctimas, ni tampoco se juzgó a nadie de los perpetradores, la comunidad universitaria aún recuerda cada año con una marcha ese sangriento hecho que marcó la historia de esta casa de estudios superiores.
En los años anteriores a la década de los 70s, la Universidad, a juicio de Olivo Granadino, se había constituido como la mejor en Centroamérica, gracias a una reforma que permitió elevar de muchas formas la calidad de la enseñanza científica y tecnológica, así como dotarla de moderna infraestructura.



