Madrid/Barcelona/dpa
Tito Vilanova dirigió hoy su primer entrenamiento con el Barcelona, alejado de la mano de Josep Guardiola y consciente de la magnitud del nuevo reto: estar a la altura de alguien que conquistó 14 títulos en cuatro años para marcar una época en el fútbol mundial.
«Es normal (que se haga extraña su ausencia). Llevábamos cinco años juntos, preparando entrenamientos y partidos. Es normal en el primer día en que no está él, entrar al despacho y no verle... Durante el verano me he estado haciendo a la idea de que es así», reconoció hoy Vilanova el vacío de quien fue su compañero.
A sus 41 años, y tras cuatro temporadas trabajando como ayudante de Guardiola en el Barcelona, Vilanova afronta su primera experiencia como primer técnico.
Lo que tiene por delante es todo un doble salto mortal: suceder a un icono del barcelonismo e intentar mantener la senda ganadora del equipo más exitoso de este siglo.
Vilanova explicó que mantendrá una línea continuista, aunque confesó que será «muy difícil mejorar» la herencia de Guardiola.
De momento hay pocas certezas. Nadie pudo ver todavía cómo son los métodos de Vilanova, puesto que el entrenamiento de hoy fue a puerta cerrada.
Luego llegó una rueda de prensa en la que Vilanova sí mostró una diferencia evidente respecto a Guardiola: no arroja tantos titulares ni posee su carisma ante las cámaras.
Sí insistió en la buena amistad entre ambos: «Difícilmente habrá otra relación entre dos personas que haya sido tan buena durante cinco años».
La primera misión de Vilanova, firmado por dos años, debe ser la de terminar de perfilar un plantel al que le faltan todavía incorporaciones. Principalmente un defensa central.
Luego, durante los amistosos de pretemporada, deberá mostrar a qué quiere jugar. Y el reto no parece disgustarle, a juzgar por los exigentes rivales elegidos para la preparación: Hamburgo, Paris Saint Germain, Manchester United...
Luego llegará el inicio de la competición, con la primera jornada de la Liga española (18 o 19 de agosto ante la Real Sociedad) y, sobre todo, la disputa de la Supercopa de España (23 y 29) ante el Real Madrid.
Vilanova ya camina solo y el tiempo dirá si el fantasma de Guardiola le acompaña.



