*Lic. Jaime Calderón
En nombre de la libertad de expresión, libertad ejercida desde la prensa se vuelve justificante de todo tipo de juegos políticos de bajo perfil, artero e inmoral.
Solo en la política inmoral y el periodismo rastrero y carroñoso al servicio de esa libertad, cobran valor muchas actitudes pusilánimes de casi la totalidad de medios de comunicación nacional, que si las vemos de lejos de las fronteras patrias y a la luz del periodismo sano, democrático, progresista y patriótico, son actos condenables, propios de un periodismo cargado de ripio, contrario al periodismo obediente a la moral y alejado de las estratagemas de las que hace uso un pequeño sector del empresariado dueño del poder económico que manipula o compra a buena parte del gremio periodístico, quienes amparados en una profesión que influencia el pensamiento popular, determina la conciencia popular del ser autóctono, heredero del analfabetismo funcional generado en el poder del criollo, descendiente de europeos.
En nuestro medio existe una gran diversidad de medios de comunicación, los más numerosos están en el espectro radiofónico, seguido por los televisivos y los escritos, que del cien por ciento absoluto, constituyen un 95% que se origina desde un grupo de la gran empresa privada, donde encontramos de todo, desde deportes, noticias, música, entretenimiento y abundante religión.
Para la gente del común no hay mas alternativa que ser oyente, vidente o lector de tales medios, y por la no existencia de políticas estatales que regulen los abusos en la libertad de expresión, es que popularmente se piensa que lo que dicen los medios, es verdad absoluta y por tanto, lo dicho sentencia o condena a la verdad objetiva, es allí donde radica el asunto que trata este artículo, porque si observamos el perfil ideológico de ese grueso de medios, son contados los que muestran alguna cercanía con el pensamiento progresista, ya que existen uno o tres medios escritos y una red de radios comunitarias de bajo presupuesto, que no necesariamente obedecen línea del único partido político de izquierda, los demás parecen ser peones del poder económico y político, unos más alineados que otros, que son como en todo el mundo, el arma política e ideológica con que cuentan los sectores de poder, quienes tienen hasta sociedades de prensa internacional que luchan por legalizar la mentira y los abusos de los estados imperialistas y pro imperialistas, que gobiernan detrás de los estados parasitarios del imperio.
En la actualidad nacional, aquellos medios de comunicación que nacen y persisten desde el criterio político de un grupo de grandes empresarios, alineados al falso patriotismo anti comunista, que determinan el pensamiento popular consumista, descalificando todo lo que hace un gobierno distinto a los que jamás trabajaron a favor de las víctimas de la pobreza, podrían en el futuro ser tomados como cómplices de la tragedia nacional generada por el poder criollo, salvaje y corrupto que ha gobernado casi por doscientos años a nuestro país.
Los medios que de alguna manera se identifican o son parte de la derecha ideológica, política, religiosa y empresarial, tienen todo su derecho a defender sus intereses, razón por la que un día serán juzgados o premiados, pero que algunos medios que se oferten como “populares o que dicen representar a la gente pobre” se unan al ataque en contra de los intereses del pueblo, raya con lo inmoral en la sagrada profesión del periodismo, porque atacan los intereses cristalizados en los beneficios originados en políticas de gobierno, que sino resuelven radicalmente los problemas originados por la derecha ideológica, por lo menos mitigan o suavizan el calvario histórico que se ha vivido en nuestro país desde siempre, cuando en manos de gobiernos malvados jamás se había hecho algo que en realidad beneficiara a la niñez, adolescencia y juventud, a los adultos mayores, madres solteras y a otros sectores de nuestra sociedad por siempre vilipendiada, explotada, marginada y reprimida.
Los signos oscuros de los grandes medios de prensa, rayan en una vulgaridad que ofende a nuestra cultura, porque el lector con un nivel intelectual considerable se asquea por las formas poco profesionales con algunos de estos, tratan la tragedia nacional.
Es de entender que la orden del gran capital desde que llegó al gobierno un sector de la población que nunca estuvo en el poder que determina el prontuario nacional, fue no dejar gobernar prósperamente a un partido político dizque opuesto a la gran empresa, que por lógica sería particularmente atacado por la gran prensa, como línea política, poco nacionalista.
Pero la factura social se le pasará a quienes trabajan en detrimento del progreso y el bienestar de los más pobres, ya sea a ese tipo de medios que con sus programaciones o escritos vergonzosos y vulgares, apestan a traición y bajeza, o a aquellos medios que en los últimos tiempos se han vuelto ejecutores del periodismo ordenado y bien pagado por los verdaderos enemigos de la patria, esos medios que en todo lo que dicen hay ofensa, depredación de la objetividad y atentado a la conciencia y memoria de una nación mancillada por la inmoralidad y el agravio histórico, pagarán con el descrédito por manipular y tergiversar los hechos, y lo sufrirán también los bufones, arlequines y escribientes pro gran capital, que como camaleones políticos que antes rojos y anti imperialistas, se tornan según la billetiza, a colores políticos de partidos manchados con la sangre y el dolor de las masacres, de crímenes de lesa humanidad y desfalcos millonarios al estado.
*Director del Centro de Investigación
Cultural y Artística Razamaya



