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El Salvador, Sábado 25 de Mayo de 2013
Última actualización : 24/07:39 h.

Martes, 10 de Julio de 2012 / 07:45 h

Urge Comité Nacional de Transplante

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Aura Jarquín
Antropóloga Política

 (Parte II)

En la región centroamericana son miles de desahuciados que esperan la donación milagrosa de un órgano. La mayoría de ellos, anhelando un riñón si padecen insuficiencia renal que es la que afecta la capacidad del riñón de limpiar la sangre.


En ese sentido, la agencia de noticias AP, informó recientemente que esta ‘cuasi epidemia’ como la han calificado algunos científicos, parece yacer en la naturaleza del trabajo que hacían los afectados, campesinos, obreros de la construcción, mineros y otros que trabajaban hora tras hora sin beber suficiente agua bajo altas temperaturas, sometiendo a sus cuerpos a repetidas deshidrataciones e insolaciones.


Esa agotadora rutina parece ser uno de los detonantes de la deficiencia renal crónica, un mal asociado normalmente con diabetes e hipertensión. Dos  enfermedades que no aparecen en la mayoría de los pacientes centroamericanos, comentó a la AP, Daniel Brooks, investigador y profesor asociado de epidemiología de la Universidad de Boston, quien trabajó en una serie de estudios de este mal.


El doctor Richard J. Johnson, otro especialista en riñones de la Universidad de Colorado, en Denver, que trabaja con otros expertos que estudian este padecimiento, también sospecha de la deshidratación. “Es un concepto nuevo, pero hay alguna evidencia que lo respalda”, dijo Johnson. “Hay otras formas de lesionar los riñones: metales pesados, químicos, toxinas... Se ha considerado todo, pero no hay explicaciones firmes todavía para lo que sucede en Nicaragua. A medida que se agotan estas posibilidades, las deshidrataciones recurrentes suben en la lista”. Sólo en Nicaragua la cantidad de muertes por la deficiencia renal crónica subió de 466 en 2000 a 1,047 en 2010, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).


En la experiencia salvadoreña, el registro que lleva el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), que sólo atiende al 24% de la afortunada Población Económicamente Activa (2,580,284 al 2010 según Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples), reportó que hasta el 2011, cada mes se diagnosticaban al menos 20 casos de insuficiencia renal que rondaban los 2 mil, cuya atención médica se estima en 8 millones de dólares anuales, según declaraciones  al Diario El Mundo del Director del ISSS, Leonel Flores.


Hasta la fecha entre los tratamientos más comunes en el ISSS se cuenta: la diálisis peritoneal continua ambulatoria, que requiere una inversión de 452 dólares mensuales, por paciente; la hemodiálisis que requiere otros 683 dólares, y la más costosa es la diálisis peritoneal cuyo precio supera los 900 dólares por persona. Pero lamentablemente han fallecido más de 100 enfermos de insuficiencia crónica por falta de un oportuno y/o efectivo trasplante de órgano, según informó El Mundo.


Por otra parte, este año las autoridades del Ministerio de Salud (MINSAL) concluyeron un estudio sobre enfermedades renales que afectan a decenas de residentes de la zona del Bajo Lempa en la costa de Usulután, que lamentablemente no gozan del seguro social; identificando así, una incidencia de la enfermedad renal crónica del 18%, el cual es considerado alto, debido a que el rango normal internacional es del 10%.


“Es una preocupación muy grande esos porcentajes. En el Bajo Lempa, el estudio arrojó que la mayoría de afectados no son hipertensos ni diabéticos, hay que hacer biopsias y estudios para saber si el problema es el agua que consumen o los agroquímicos que usan en la zona las cuales son las hipótesis que se tienen”, expresó a La Prensa Gráfica, Argelia Dubón  la directora del primer nivel de atención del MINSAL.


En el Bajo Lempa, los 136 afectados en el  2010 continuaron incrementándose hasta 295 para el 2012. Mientras que 111 usulutecos fallecieron por la misma enfermedad, en dicho período.


Contrario a la hipótesis de Dubón, Brooks y Johnson, los especialista en riñones, entrevistados por la AP, aseguran que saben de casos parecidos en regiones agrícolas cálidas de Sri Lanka, Egipto y la costa este de la India, donde se combinan altas temperaturas, largas jornadas y deshidratación.
Considerando que El Salvador y peor aún Nicaragua, continuarán siendo países tropicales y calurosos la mayor parte del año. Y además, la insuficiencia renal, en la mayoría de sus casos es prevenible, pero cuando ya es diagnosticada tiende a ser dolorosa y costosa para el paciente y aún más para el estado. Y de remate, cuando la insuficiencia llega a un estado crónico solo puede salvarse la vida con un trasplante que requiere del apoyo logístico de una lista de espera inexistente.


Entonces, cuánto dolor y cuántos muertos más necesitan registrar nuestros FUNCIONARIOS CENTROAMERICANOS Y ESPECIALMENTE, SALVADOREÑOS PARA TRABAJAR URGENTEMENTE EN UN COMITÉ NACIONAL DE TRASPLANTE.


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