Kiev/Madrid/dpa
¿Cuál es el techo de la selección española de fútbol? Después de lograr el hito de encadenar tres títulos grandes seguidos, nadie se atreve a ponerle fecha de caducidad a un equipo que, o cambian muchas cosas, o partirá de nuevo como gran favorito en el Mundial de Brasil 2014.
España es el sexto equipo más joven de las 16 selecciones que disputaron en junio la Eurocopa de fútbol de Polonia y Ucrania 2012. Sólo cuatro de sus 23 componentes tienen 30 años o más y dos son los porteros Iker Casillas y Víctor Valdés, que ocupan un puesto con una longevidad tradicionalmente mayor que los jugadores de campo.
Xavi Hernández, con 32, es su hombre más veterano, aunque también uno de los más determinantes. En 2010, en Sudáfrica, confesó en una entrevista que aquél sería probablemente su último Mundial, pero tras hacer una maravillosa final ante Italia, donde fue asistente en dos goles del 4-0 con el que España se impuso, no descarta continuar.
“Yo me siento bien, pero voy a hablar con el entrenador y ya veremos”, dijo el cerebro del Barcelona y de la selección española.
El delantero David Villa, de 30 años y ausente en la Eurocopa por lesión, también se reincorporará con seguridad al equipo, mientras que Carles Puyol, de 34, tiene el relevo asegurado en el centro de la defensa con Sergio Ramos y Gerard Piqué.
El otro “treintañero” es Xabi Alonso, otra pieza clave en el centro del campo diseñado por el entrenador, Vicente del Bosque.
“Hemos hecho historia porque hemos conseguido algo único. Ahora si nos atenemos a la lógica también el futuro se prevé brillante. Por edad, somos pocos con más de 30 años, y con los reemplazos seguiremos teniendo una buena selección”, afirmó el jugador del Real Madrid en una entrevista con el diario italiano “La Gazzetta dello Sport”.
Si no mejora mucho el nuevo Brasil de Neymar, si Alejandro Sabella no consigue armar en torno a Leo Messi una Argentina vencedora o si la joven Alemania de Joachim Löw no da el salto de madurez, España volverá a ser la gran favorita en el Mundial de 2014.
En los estadios brasileños aspirará a un cuarto gran trofeo consecutivo tras haber hecho ya historia al ganar el 1 de julio en Kiev la Eurocopa de 2012 y dar continuidad al título continental conquistado en Viena en 2008 y al Mundial en Sudáfrica en 2010.
¿Dónde está el límite? Además de un fútbol que está marcando época, no hay síntomas de arrogancia ni de cansancio por las celebraciones continuas.
“Hay nuevos retos por delante: la clasificación para Brasil y en 2013 la Copa Confederaciones, donde queremos hacer un buen papel”, respondió sin colorido Del Bosque tras la final, cuando se le preguntó abiertamente si España ganará el Mundial dentro de dos años.
“Estaremos atentos a nuevos jugadores, pero el camino de la selección está marcado con nosotros o con otro entrenador más allá de Brasil. El equipo seguirá en esta misma línea”, prometió.
España, que domina el ranking FIFA desde hace cuatro años, no ha echado de menos a Puyol en una defensa inexpugnable liderada por Sergio Ramos y Gerard Piqué. “Son dos centrales para muchos años y deben tomar ese relevo de (Carles) Puyol”, dijo Del Bosque durante la Eurocopa.
Y a la izquierda, Jordi Alba, de 23 años y gran revelación del torneo. “Hemos encontrado un sustituto que no es fácil de encontrar en un puesto tan específico”, festejó el técnico, satisfecho de haber reemplazado a Joan Capdevila, presente en el equipo campeón de 2008 y 2010.
Andrés Iniesta, el MVP del torneo, tiene 28 años. Sergio Busquets, 23, los mismos que Javi Martínez. Además de ellos y de Alba, el futuro es Juan Mata, de 24, estrella del Chelsea inglés campeón de Europa y sin hueco en el equipo titular de la selección.
Los éxitos convierten a España en modelo a seguir. Alemania hace tiempo que intenta reamoldar su fútbol para llevar la iniciativa e Italia también quiere imitarla, pero en Kiev comprobó lo complicado y peligroso que puede resultar jugarle cara a cara a España.
Portugal y Croacia fueron los que le crearon más problemas con derroche físico, líneas juntas y el cuchillo entre los dientes. Ésa parece ser la receta, como demostró Jose Mourinho con el Real Madrid para destronar al Barcelona, el equipo en el que se inspira la selección.
Quizás otra solución sea esperar a que el equipo caiga en la desidia, que se acabe el hambre de un grupo hipercompetitivo que cree en lo que hace y que disfruta. ¿Pero cuándo sucederá eso?
“Estamos mentalmente relajados porque después de muchos años de convivencia dentro y fuera del campo hemos encontrado automatismos fundamentales en la gestión de un grupo ganador. Las cosas entre nosotros funcionan sin la necesidad de hacer un gran esfuerzo mental. Y esto nos da una buena ventaja sobre otras selecciones”, aseguró Alonso a la “Gazzetta”.
Iniesta es quizá menos analítico, pero más emotivo: “No juego para ganar Balones de Oro, sino para ser feliz. Sólo espero que pueda seguir disfrutando del fútbol”.



