Jueves, 21 de Junio de 2012 / 09:28 h
La Diputada y autorizada vocera del FMLN, Nidia Díaz, nos visitó en nuestra última reunión y tuvo la deferencia de aclarar nuestras percepciones acerca de las acciones de su partido en el gobierno y de la escogencia de un candidato a la presidencia de la República.
Acerca de lo primero, expuso que el objetivo prioritario de su partido es representar una esperanza a los cambios, sustituyendo los gobiernos de la derecha por un gobierno que responda a las necesidades de todos, especialmente de las clases más carentes. Ese objetivo se logró en 2009 y la dirigencia del partido tenía claro que lo que venía era una transición que no sería fácil de manejar; para colmo, la situación económica mundial caía en crisis y muchos observadores les comentaron << ¡qué mal momento para ganar el gobierno! >>. Y en efecto, a la crisis del modelo neoliberal, se sumaba para El Salvador un Estado endeudado, una administración que había permitido mil robos de sus funcionarios y que había sido desmantelado de sus bienes más redituables.
Sin embargo — a pesar de un erario insuficiente por las bajas recaudaciones, a partir de las reformas al régimen contributivo (exenciones, impuestos regresivos, disminuciones de tasas arancelarias) sumada a fuertes evasiones y elusiones, y robos en las recaudaciones del IVA — inmediatamente se reorientaron el gasto y la inversión, privilegiando los sectores de salud, educación y apoyo a los sectores más carentes, en proyectos de vivienda e infraestructura en zonas vulnerables, activación de la agricultura en manos de campesinos. Pero deficiencias en la información por parte del Partido y manejo sesgado por los Medios en manos de la derecha, le han dado un bajo perfil a los logros (sólo son tres años) en esas áreas. En casos como el del empleo, se ha querido ignorar que el gobierno ha generado unos 60,000 empleos, mientras la empresa privada ha seguido la tendencia mundial de despedir personal para mantener altos niveles de utilidades; y organizaciones como Bases Magisteriales, hacen eco a la consigna derechista y repiten: “el gobierno no ha generado ni un empleo!”. Nidia Díaz enfatizó << jamás se invirtió tanto en lo social! >>
Naturalmente, las expectativas de las bases del partido, de los votantes no partidarios y de los sectores más necesitados, siempre han sido superiores a lo que se puede hacer, dadas las condiciones de precariedad del país y las medidas de baja recaudación, tomadas en 1990. Para agravar, las trancas que impone la derecha, obstaculizan un asocio provechoso con economías dispuestas a ayudarnos en nuestra deficiencias; es el caso del no aprovechamiento de ayudas como la de ALBA Petróleos, cuyos beneficios están a la vista con lo poco que pueden manejar algunas de las Alcaldías administradas por el FMLN; ya se tienen resultados con los proyectos de ALBA Alimentos, que ha logrado activar 20,000 manzanas de cultivos y se prevé llegar en el corto plazo a unas 100,000 manzanas. Hay un programa de fertilizantes que está terminando con el monopolio de la importación, en manos de un ex presidente.
Son estos, los grandes motivos que la derecha tiene para urgirse a retomar el poder en 2014. Son los motivos que deberían mover al votante, a sufragar masivamente para continuar esta transición desde el egoísmo de la derecha a la solidaridad de gobiernos de proyección social. Es tarea a resolver, llevando a las grandes mayorías una formación de consciencia sobre cuál es el gobierno que privilegia lo social.
El futuro candidato
Esos proyectos tan plagados de obstáculos, son los que profundizaría un nuevo gobierno de izquierda. Es una necesidad de salvación nacional: una vuelta al modelo egoísta de la derecha, llevaría a las mayorías (mayorías que se aumentarían con la incorporación de capas medias empobrecidas por el modelo neoliberal que se reimpondría) a una precariedad africana.
De allí la responsabilidad histórica del FMLN de asegurarse una elección ganadora. El candidato que escojan, tiene que ser una figura que atraiga el voto masivo de los sufragantes sin partido (se supone seguro el voto de las bases), voto vulnerable a la idea que se les ha profundizado sobre una radicalidad “come niños” de la izquierda.
La tarea necesitará de una gran dosis de reflexión enriquecida por el conocimiento, la experiencia y por lo que pide Monseñor Rosa Chávez, al comentar el conflicto Corte-Asamblea: << una fuerte dosis de humildad y de sincero sentido patriótico >>. La escogencia de un candidato ganador deberá llenar los requerimientos de compromiso social, de lealtad partidaria, pero igualmente dueño de una personalidad que despierte total confianza en todos los votantes, por su honestidad, por sus desempeños, por su alejamiento a conductas prepotentes y al bayunco aprovechamiento de los privilegios propios del alto cargo. Nada fácil. Nuestra visitante de este lunes así lo ha reconocido. Ojalá toda la dirigencia del partido de izquierda supiera superar los grandes problemas que la escogitación tendrá.
O gana la izquierda, o la derecha profundizará la pobreza en toda la población salvadoreña.
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