Oscar Martínez
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A 3 años de la expulsión de ARENA del gobierno aún tenemos una economía en función del gran capital con un poder político disputado por los partidos de las derechas, la izquierda y sectores fácticos que maquinan el espectro del país ahogado en la crisis del neoliberalismo que administra la izquierda institucionalizada de nuestro país.
Ese es el escenario turbulento que empequeñece los esfuerzos realizados por el gobierno del Presidente Mauricio Funes con la inversión social para proteger a la gente más vulnerable en lo político, ideológico, económico y social.
Funes rompió con el ritual de la derecha de convertir al gobierno en un esclavo de partido y un botín para los ganadores, que sin duda es un aporte a la democracia de este país.
El proceso de transparentar la administración pública, la intolerancia a la corrupción y el logro de la disminución de los homicidios, son otros logros del gobierno de Funes.
Es claro que las medidas y logros gubernamentales, realizadas hasta ahora, no violentan los privilegios del gran capital, y que el gobierno de izquierda no representa ningún peligro para esa clase social, que históricamente se ha aprovechado de las arcas del Estado.
Esa realidad de los 3 años del gobierno de Funes es aprovechada por empresarios, ONGs y medios de comunicación con ideologías derechistas que convierten las promesas no cumplidas en banderas de lucha con la finalidad de engañar a las masas inconformes, desesperadas, con preocupaciones diarias para subsistir.
Esa población se considera engañada por el Presidente Funes y el FMLN, en esa población se está gestando la idea de castigar una vez más al FMLN en las próximas elecciones del 2014.
A estas personas no les importa retornar y devolver sus almas a quienes por largos tiempos convirtieron sus vidas miserables en serviles, objeto y mercancía del gran capital.
Esta situación se agrava si el dilema del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional -FMLN- permitirá asumir su rol como partido oficial en el gobierno o seguirá soñando a no serlo.
Esa incoherencia del FMLN causa más daño que bien a la sociedad salvadoreña. Al menos que el FMLN haya definido como estrategia ser derrotado en las próximas elecciones presidenciales del 2014 y quedarse solo con las cuotas de poder en las Alcaldías y en la Asamblea Legislativa.
El FMLN deberá demostrar su capacidad de gobernar con Funes en el cumplimiento de sus promesas que hizo a la gente. Esa gente que permitió hace tres años construir un poder pluralista para cumplir la misión de desalojar al partido de ARENA del gobierno.



