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El Salvador, Domingo 19 de Mayo de 2013
Última actualización : 17/06:24 h.

Jueves, 10 de Mayo de 2012 / 08:50 h

Ley Orgánica del Trabajo en Venezuela

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Ricardo Martínez Martínez

Con manifestaciones masivas, la clase obrera venezolana festejó este 1 de Mayo, Día internacional de la lucha de los trabajadores, una victoria más: la promulgación de la nueva Ley Orgánica del Trabajo. 


Mientras los países ricos atraviesan por su mayor crisis económica en la historia del capitalismo moderno, crisis sistémica global civilizatoria, en América Latina se tejen alternativas y soluciones a contracorriente que definen una nueva temporalidad y territorialidad históricas, un proceso de cambio que asoma elementos de sociedades post capitalistas, y un esperanza para la humanidad.


La introducción de nuevos esquemas de economía de trabajos equivalentes, basadas en la solidaridad y la productividad social desafiando al plusvalor del modo de producción mercantil en zonas controladas por los trabajadores del campo y de la ciudad como en Argentina con las fábricas recuperadas,  el sur de México con amplias poblaciones indígenas, lo mismo que en Bolivia y Ecuador con los movimientos sociales territoriales; los movimientos estudiantiles y campesinos anti sistémicos en Chile y Brasil; las nacionalizaciones de sectores energéticos en Argentina y Bolivia, como ya lo había hecho antes Venezuela;  y la introducción de nuevos derechos laborales en esta última nación, prefiguran una nueva geopolítica de la relación contradictoria entre el capital y el trabajo en el continente americano.


Se trata de un sur más independiente y un norte de decadencia. Un sur con brotes de ejercicios y embriones de poder popular y un norte sumido en la crisis de sobre producción, consumismo y preminencia del capital financiero. Un sur de búsqueda y fortaleza para la paz y un norte violento y guerrerista. Un sur recuperando soberanía y un norte imperial perdiendo influencia.


La tensión de clases, género y etnia, escala una nueva etapa de confrontación anticapitalista. Por un lado, la crisis lanzó a las calles a la población trabajadora en los Estados Unidos, migrantes y sajones pobres, se tomaron 115 ciudades en las jornadas épicas de esta semana en una correlación de indignación generalizada y desafío a las fuerzas del orden; mientras que en Latinoamérica, las movilizaciones estuvieron en función de profundizar los cambios iniciados, sobre todo en Sudamérica, y con mayor concentración en los países del ALBA; en tanto, las luchas callejeras en Chile, Colombia, México y Perú empujan a derribar al neoliberalismo.


En el caso de Venezuela, la situación de la lucha de clases está en su mejor momento para los trabajadores y clases subalternas. La nueva Ley anunciada por el Presidente Chávez favorece al trabajo y limita al capital, aunque todavía no lo desaparece. Sin embargo, en el terreno de la tensión de fuerzas, los trabajadores han ganado una batalla de las tantas que están por venir.


Se ampliaron los derechos de la clase obrera y los capitalistas de cuño explotador son obligados a regularizar sus tasas de ganancia y pagar impuestos según sus ingresos. En general, la productividad, es decir, la tasa de explotación, se ve modificada en favor de los trabajadores. En breve la normativa será sancionada por la Corte venezolana.


Entre algunos de los derechos conquistados destacan la reducción semanal de las jornadas laborales de 44 a 40 horas, el aumento al salario mínimo generalizado; para las mujeres, la ampliación del periodo pre y post natal, el reconocimiento del trabajo doméstico y la existencia del concepto jurídico de derechos de las “amas de casa” y los “trabajadores informales”, entre otras.


Uno de los temas a destacar contenidos en esta Ley es la recuperación de la retroactividad de las prestaciones sociales y la antigüedad laboral, derechos que fueron eliminados hace quince años por el gobierno neoliberal de Rafael Caldera.


A partir de ahora, los trabajadores venezolanos tienen garantizada su vida futura y esto representa un golpe severo al capitalismo en ese nación y al capitalismo transnacional, ya que su dinámica vital radica en el just in time de la explotación laboral, es decir, para el capital no existe el tiempo futuro (ni el pasado), su hambre de ganancia lo imposibilita y somete a su designio el presente instantáneo.


El capitalismo es una formación social en función de la ganancia inmediata y  en Venezuela está siendo hoy desafiada.
La recuperación de estos derechos da por terminado definitivamente los resabios del modelo neoliberal que impusieron las administraciones pasadas, nos indica que nos encontramos allí en un periodo capitalista de nuevo tipo con la introducción de derechos sociales y dirigido por las clases subalternas, y nos señala el proceso de transición post capitalista al socialismo. Este último periodo puede ser largo y contradictorio, plegado de luchas entre el capital y el trabajo, pero ya es irreversible.                
 



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