Por Pierre Feuilly
Viena/AFP
Las negociaciones entre Irán y la AIEA sobre el controvertido programa nuclear iraní fracasaron tras una misión en Teherán de "la última oportunidad" de la agencia onusiana, confirmó el miércoles el jefe de sus inspectores.
"No hemos podido acceder (al supuesto emplazamiento nuclear en la base militar de Parchin), no hemos podido fijar los próximos pasos (a seguir en las negociaciones). Informaremos ahora al director general (de la AIEA) y más tarde al consejo de gobernadores", declaró a la prensa el belga Herman Nackaerts en el aeropuerto de Viena.
Horas antes, en un comunicado, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) había lamentado la ausencia de acuerdo para fijar negociaciones sobre el programa nuclear iraní, que según los occidentales tiene objetivos militares, lo que niega Teherán.
La AIEA no indicó qué ocurrirá después de este fracaso, que será objeto de debate en su Consejo de gobernadores a partir del 5 de marzo.
Por su lado, el guía de la República Islámica, Ali Jamenei, reiteró este miércoles que Irán "no busca dotarse de la bomba atómica".
"Queremos romper la supremacía basada en las armas atómicas" que poseen las grandes potencias, y "gracias a Dios el pueblo iraní lo conseguirá", añadió el Guía en un discurso ante científicos nucleares del país, citado en un comunicado gubernamental.
Todo ello se produce al término de una visita de dos días a Teherán, el 20 y 21 de febrero, de una misión de alto nivel de la AIEA, considerada de la "última oportunidad", tras una primera efectuada del 29 al 31 de enero.
Dicha misión, como la primera, estaba dirigida por el director adjunto de la agencia onusiana y el jefe de los inspectores.
En el comunicado de la AIEA, su director general el japonés Yukiya Amano, expresó su "decepción" ante la actitud iraní: "Es decepcionante que Irán no haya aceptado nuestra solicitud de visitar Parchin durante la primera o segunda misión", declaró.
"Nos implicamos con espíritu constructivo, pero no se llegó a ningún acuerdo", se lamentó.
En cambio, el embajador de Irán ante la AIEA, Ali Asghar Soltanieh, presente en las discusiones en la capital iraní, afirmó el martes que "esas negociaciones van a seguir en el futuro".
Los occidentales, por boca de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y del ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, habían hecho gala de prudente optimismo, sobre todo tras la respuesta positiva de Irán a la propuesta del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China + Alemania) de reanudar sus discusiones, interrumpidas desde enero de 2011.
En el centro del interminable conflicto con la República Islámica se encuentra una "posible dimensión militar" del programa nuclear iraní, reflejada por la AIEA en su último informe de noviembre de 2011.
La publicación de dicho informe condujo a sanciones occidentales contra la industria petrolera iraní y el Banco Central de Irán.
El arranque de la producción de uranio enriquecido en el sitio de Fordo suscitó también la "inquietud" de Rusia y China, que instaron a Irán a "cooperar con la AIEA", aunque eran hostiles a unas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
A pesar de las críticas, Irán siguió adelante con su programa nuclear, en un marco de creciente tensión ya que Israel, única potencia nuclear -- no declarada- de la región amenaza con un ataque aéreo contra las instalaciones nucleares iraníes.
En este contexto, la cancillería rusa aseguró el miércoles que la base militar estadounidense en Kirgistán, ex-república soviética de Asia central, podría servir en caso de ataque contra Irán.
"No se puede excluir que (la base) sea utilizada en caso de conflicto con Irán", dijo a la televisón el portavoz del ministerio, Alexander Lukashevich, quien no descarta una operación estadounidense.



