Liliana Martínez-Scarpellini
LOS ANGELES/dpa
Dos actores de prestigio en México como Diego Luna y Gael García Bernal, escudan al astro de Hollywood Will Ferrell en “Casa de mi padre”, una sátira sobre México que se estrena en Estados Unidos el próximo 16 marzo.
Y es que cuesta imaginarse a un perfil como el Ferrell, instalado en superproducciones, haciendo una cinta completamente en español aunque en esa precisa idea se asienta la cinta de Matt Piedmont.
La presencia de García Bernal y Luna, pareja de éxito en “Y tu mamá también” y “Rudo y Cursi”, confirma que se trata de una película de empaque, una sátira de calidad sobre México, los narcotraficantes y los pistoleros al otro lado de la frontera
Lo interesante es que este actor californiano ha hecho un gran esfuerzo por tener el mejor acento posible, y su seriedad y el entorno del personaje lo hace aún más cómico.
Toda la trama gira alrededor del personaje que interpreta Ferrell, Armando Alvarez, un vaquero metido en el rancho de su padre toda su vida y que recurre a su hermano Raúl (Diego Luna) tras enfrentar problemas financieros. El nudo de la historia comienza a desarrollarse para el espectador cuando aparece en escena Sonia (interpretada por Génesis Rodríguez), la novia de Raúl y la mujer que enamora a Armando.
A esa situación de infidelidad hay que añadirle los negocios ilícitos en los que anda metido Raúl y de los que no sabía nada Armando, lo que proporciona más tensión a la trama, además de dar sentido al personaje que da vida García Bernal.
El célebre actor mexicano es Onza, uno de los capos de la droga que se han hecho tristemente célebres en México por las matanzas y las decapitaciones constantes. El papel de Bernal es una caricatura de ese tipo de delincuentes, una exageración divertida de todo ese mundo de trajes blancos, botas de vaquero en punta y pistolones para defender sus grandes fincas.
La cinta de Piedmont, director de series de televisión, apunta a cine de culto, en la línea de algunas películas de Robert Rodríguez como “Machete”, una hipérbole sobre el mundo de la droga y la frontera, con sarcasmo y humor negro que el espectador intuye desde la primera escena.
Ferrell, por su parte, tuvo que someterse a una intensa preparación en el idioma de Cervantes con el fin de adaptarse a las exigencias del guión y, aunque su acento sigue siendo notable, su actuación convence. “Aprendí español más o menos”, confesó el actor en una entrevista reciente. “Trabajé con un traductor durante un mes antes de rodar la película y eso me ayudó mucho”.
Pero ya advierte que en principio no perseverará con el cine en español. “Solo le he quitado un puesto de trabajo a un latino, porque todos los demás actores hablan español muy bien y yo no puedo competir con ellos”, dijo Ferrell con su habitual sentido del humor.
Por su parte, a García Bernal le pareció impresionante el manejo del español del comediante. “Hizo mucha improvisación, fue fantástico. Es difícil improvisar en otro idioma que no sea tu lengua materna. Tengo dificultades en otro idioma que no sea español, pero Will lo hizo muy bien. Lo hizo muy divertido”, aseguró el actor mexicano.
Asimismo el protagonista de “El crimen del Padre Amaro” destacó que a su compañero de reparto esta parodia de las telenovelas le sienta muy bien. “Creo que en el fondo Will siempre ha querido ser un actor de telenovelas. Esta fue su oportunidad para hacerlo”, dijo García.
Ferrell, que surgió del show “Saturday Night Live”, donde conoció al director Pidmont, es el plato fuerte en Estados Unidos de una cinta que promete desatar críticas y comentarios allá donde vaya, una comedia con suficientes atractivos como para tener tirón en taquilla.



