Por Mathieu Rabechault
Washington/AFP
El Pentágono presentó el lunes un proyecto de presupuesto estable para 2013 que evita los dolorosos cortes, aunque alivia las economías gracias al fin del conflicto en Irak y las reducciones de efectivos en Afganistán.
El proyecto para un presupuesto que representa más del 40% de los gastos militares mundiales podría ser rechazado si el Congreso no alcanza un acuerdo en este año electoral para esquivar una ley que él mismo voto el año pasado.
Esta ley prevé que el 2 de enero de 2013 se ponga en marcha automáticamente un mecanismo de "secuestro" para ahorrar cerca de 600.000 millones de dólares en 10 años.
El secretario de Defensa estadounidense Leon Panetta, quien se encarga de poner fin a una década de crecimiento del presupuesto militar para ayudar a encauzar el déficit presupuestario de Estados Unidos, advirtió contra lo que califica un "mecanismo del fin del mundo" y rechaza considerarlo.
Por el contrario, el jefe del Pentágono puso en marcha en estas últimas semanas una nueva estrategia centrada en Asia-Pacífico y Medio Oriente que pretende ahorrar 487.000 millones de dólares en 10 años.
Los ahorros del ministerio son calculados sobre la base de las precedentes proyecciones de gastos para los próximos años, antes de que el gobierno de Barack Obama se concentrara en la reducción del abismal déficit federal.
En los hechos, el presupuesto de Defensa continuará creciendo lentamente en los próximos cinco años y alcanzará los 567.300 millones de dólares en 2017.
El proyecto de presupuesto para el ejercicio presupuestario 2013 -que va del 1 de octubre al 30 de setiembre de 2013- es estable: -0,1%.
El Pentágono requiere 525.400 millones de dólares para 2013 contra 530.600 millones alcanzados este año. El presupuesto refleja una "utilización disciplinada" del dinero invertido por la Defensa, justificó Panetta.
El monto previsto para las operaciones de guerra, que está separado del presupuesto " de base", se reduce un cuarto: pasa de 115.100 millones a 88.500 millones de dólares.
Esta baja se debe al fin de la presencia militar en Irak y a la prevista reducción de la actividad profesional estadounidense en Afganistán donde los efectivos pasarán de ser 90.000 a 68.000 hombres antes del otoño.
Los fondos previstos para el equipamiento y entrenamiento de 350.000 hombres de las fuerzas afganas (5.700 millones de dólares) se redujeron a la mitad respecto al 2012. Interrogado por la AFP, el Pentágono no explicó en lo inmediato la razón de esta caída.
Respecto a los gastos, las nuevas prioridades estratégicas prevén 10.400 millones de dólares para las fuerzas especiales, 3.800 millones de dólares para aviones no tripulados (especialmente para la compra de 43 Predator y seis Global Hawks), 3.400 millones para la ciber defensa, 9.700 millones para la defensa antimisil y 8.000 millones de dólares para el espacio.
También hay fondos para el futuro portaviones, el USS John F. Kennedy (782 millones), dos destroyers (2.200 millones), dos submarinos de ataque (4.300 millones) o el futuro bombardero de largo alcance (300 millones).
Ningún programa de armamento más importante fue anulado, aunque algunos son revisados a la baja o suavizados en el tiempo, tal como sucedió con el programa de avión F-35, el más caro de la historia del Pentágono.
De aquí a 2017 serán ahorrados 15.000 millones de dólares, contando la compra de 179 de los 423 aviones F-35 previstos para ese periodo.
Además, unos 9.100 millones están previstos en 2013 para la compra de 29 aparatos.



