Por María Lorente
Bruselas/AFP
La Eurozona aumentó este martes la presión sobre Grecia, antes de decidir si da luz verde a un gigantesco rescate de 230.000 millones de euros para salvar de la quiebra a un país al que ya varios dirigentes proponen excluir del bloque monetario.
Tras meses de tira y afloje, los ministros de Finanzas de los 17 países que forman la Unión Monetaria se reuniran el miércoles en Bruselas para decidir si desembolsan finalmente el segundo paquete de ayuda pública a Grecia, de 130.000 millones de euros, pendiente desde octubre de 2011.
De la votación depende además el plan para reducir la deuda griega de un 160% del PIB en la actualidad a un 120% hacia 2020, gracias a una quita de 100.000 millones euros (de un total de 350.000 millones) que Grecia negocia con sus acreedores privados (bancos y fondos de inversiones).
Pero en las próximas horas el gobierno de coalición griego que encabeza Lucas Papademos deberá detallar un recorte adicional de 325 millones de euros y garantizar que los dirigentes de los partidos del Gobierno de coalición (socialistas y conservadores) aplicarán, en caso de que uno de ellos gane las elecciones de abril, las duras medidas de austeridad exigidas por Bruselas.
El Parlamento griego aprobó el domingo los ajustes, desoyendo las protestas masivas marcadas por enfrentamientos que dejaron varios edificios emblemáticos de Atenas reducidos en cenizas.
Si bien Alemania y la Comisión Europea (CE) saludaron la votación del Parlamento, no hay aún señales claras de que el rescate será aprobado.
E incluso, hartos de las promesas rotas, se suman los países que hablan abiertamente de reducir la Eurozona a 16 miembros.
"Nosotros apostamos a que Grecia cumpla, a que la zona euro aporte fondos suplementarios y a una vigilancia clara -y nunca insistiré lo suficiente sobre este punto- de la implementación de las reformas que Grecia prometió", dijo el ministro de Finanzas de Luxemburgo, Luc Frieden, en Washington.
Pero "si Grecia no cumple, pienso que se excluyen ellos mismos de la zona euro" y el ese caso, el bloque monetario debería "continuar con 16 países", agregó.
Luxemburgo, un país que goza de la máxima nota de solvencia financiera "triple A", se suma así a Holanda, otro de los países de la Eurozona con la máxima calificación, en proponer lo que hasta ahora era un tema tabú: la salida de un país de la Unión Monetaria.
Y los datos económicos siguen siendo pésimos en Grecia. La oficina de estadísticas divulgó este martes que el Producto Interior Bruto (PIB) griego se desplomó un 7% en el cuarto trimestre de 2011, en términos interanuales. Y el país ingresó en su quinto año de recesión, con un desempleo que golpea a más del 20% de la población activa.
Los acreedores institucionales de Grecia -UE, el Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI)- exigen al país ajustes por 3.300 millones de euros, que incluyen la reducción del 22% del sueldo mínimo, la supresión de 15.000 empleos públicos y nuevos recortes en las jubilaciones.
Y más de dos años después de que estallara la crisis en Grecia, que apenas representa un 2% del PIB de la Eurozona, los países de la Unión Monetaria están actualmente mejor preparados ante la posibilidad de que Atenas declare una suspensión de pagos.
Incluso países como China muestran una clara disposición a "aumentar" su ayuda al bloque.
China "está dispuesta a aumentar su participación en la búsqueda de una solución a la crisis de la deuda en Europa", declaró el primer ministro chino, Wen Jiabao, en la apertura de la cumbre China-Unión Europea (UE) en Pekín.
Sin embargo, la salida a la crisis sigue siendo lejana. La agencia de calificación Moody's rebajó el lunes su nota a la deuda de España, Italia y Portugal, y dijo que considera degradar las calificaciones 'AAA' (la máxima posible) de Francia y Austria (ya rebajadas por Standard and Poor's). Tambien amenazó con rebajar la de gran Bretaña, que pertenece a la UE (pero no a la
Eurozona).
El Producto Interno Bruto (PIB) de Portugal se contrajo un 1,5% en 2011 y un 1,3% en el cuarto trimestre en relación al trimestre precedente, según datos divulgados este martes.
La "troika" compuesta por la UE, el FMI y el BCE comienza el miércoles su tercera evaluación de la aplicación de las reformas exigidas a Lisboa tras la concesión en mayo de 2011 de una ayuda de 78.000 millones de euros en tres años.
Los economistas estiman que en Portugal las medidas de austeridad provocarán este año un retroceso de la economía del 3% y llevarán el desempleo a un 13%.



