Ulices del Dios Guzmán candidato único a magistrado de la Corte Suprema de Justicia, firma autógrafos durante una cena organizada para promover su candidatura.
David Ernesto Pérez
Redacción Diario Co Latino
La música tropical suena en las cuatro esquinas, rebota en los ventanales, sobre las mesas de manteles blancos y la vibración estremece el agua de las copas a medio llenar. Pegados en cada uno de los pilares del salón de reuniones del Club Árabe Salvadoreño está el rostro de Ulices del Dios Guzmán, actual Magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
El evento se desarrolla horas antes de que la Federación de Abogados (FEDAES) presione el gatillo para el disparo con el que arrancarán las elecciones de aspirantes a las cinco magistraturas salientes de la Corte Suprema.
Para este sábado de elecciones, Guzmán pretende ser reelecto después ejercer durante nueve años en la CSJ; lo que quiere se grafica así: saltar de la silla que ocupa en la Sala de lo Penal al engalanado sillón de la Sala de lo Constitucional, con la pretensión de la presidencia del Órgano Judicial.
Mientras las canciones derriten el hielo, en las copas, y el funcionario judicial firma autógrafos, un grupo de curiosos lo observa con la mirada en picada mientras éste desliza sus anteojos a la mitad de su nariz. Sonríe con vehemencia y su voz es de quien se siente a salvo de una inminente ola con la mar picada.
Guzmán está cerca del escenario en una pequeña mesa dispuesta para la ocasión, frente a él la Orquesta de la Policía Nacional Civil (PNC) ejecuta su mejor repertorio, la bailarina mueve sincronizadamente los brazos y piernas, mientras en una de las mesas principales conocidos sindicalistas – esos que paralizaron el Órgano Judicial hace un año- lucen trajes de gala y bromean entre carcajadas. Los platos de porcelana y las copas brillan con iluminación sin miserias.
¿Cuántas veces se puede abrir una puerta? Dependerá de quién la cierre sin lugar a dudas. El miércoles 7 de este mes, en horas del mediodía el sol estaba escondido detrás de unas nubes grises que hicieron recordar los días de pescados secos y hojuelas, mientras esto acontecía, Ulices visitó el Centro Judicial Integrado de Derecho Privado y Social. Aquí, acompañado de un nutrido grupo de personas pidió el voto de los profesionales del derecho, cual candidato de un partido político. La única música que sonó para sus oídos fue la de las palmas de sus seguidores.
Ahora, su rostro tapiza las paredes de los edificios judiciales. Con el mejor perfil, cabello azabache y la mirada fija, Guzmán adorna los tribunales y juzgados del país, junto a una incontable cantidad de caras dispuestas a la lucha por llegar a la Corte Suprema.
Después se fue con toda su pompa al Hotel Trópico Inn de San Miguel, a cerrar su campaña. Su gusto por la ciudad oriental es harto conocido, incluso ha sido grabado por los medios de comunicación en el desfile del correo de dicho lugar.
Este modo de hacer campaña es criticado dentro de la misma Corte Suprema. Un funcionario judicial, que omitió su nombre para este artículo, consideró que esto es un “abuso” de Guzmán, que utiliza su cargo para influir en los abogados que elegirán a sus representantes este próximo sábado.
“No puede ser que esté haciendo campaña en calidad de Magistrado, eso es abusar de su puesto”, dijo la fuente. Pero volvamos a las mesas del Club Árabe. Las trompetas invaden el ambiente de los concurrentes, entre estos, una gran cantidad de individuos vestidos con camisas blancas estilo polo, con el nombre estampado en la espalda: Ulices del Dios Guzmán. Al frente, en el lado derecho, el número 15 encerrado en un círculo.
Uno, después nueve, luego esparcidos como hormigas en invierno caminan en lo ancho de la estancia con papeles y sin rumbo fijo.
Los gastos en propaganda deben ser regulados y verificados por la FEDAES, según un grupo de organizaciones sociales, porque muchos aspirantes gastaron dinero en publicidad electoral sin justificar tales facturas. Se basan en la cantidad de papeles con rostros de candidatos, gastos en impresiones y diseños que se traducirán en facturas prepotentes y altisonantes. Por eso exigen transparencia y regulación.
María Silvia Guillén, de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) es una de las que cuestionan las campañas de los funcionarios judiciales.
“Que anden haciendo campañas de este tipo es que no tienen la calidad para ser magistrados. Estamos muy preocupados sobre la capacidad y la ética de algunos de ellos”.
Las opulentas celebraciones de Guzmán están en el ojo de las dudas ¿quién financia sus campañas? ¿Cuánto gasta? ¿Cómo paga? El jueves 8, un día después de llegar al Centro de Derecho Privado se corre la voz que Guzmán hará campaña en el Centro Judicial de Santa Tecla. Visitará a las 10:00 a.m. a la comunidad jurídica, pero dos horas después no ha llegado.
Del Club Árabe llegan al Centro Judicial de Santa Tecla, el equipo de campaña, pero Ulices del Dios ya no vendrá por tener “otros asuntos que arreglar”.
Después de visitar algunos centros judiciales y cerrar su campaña en un hotel migueleño y en un exclusivo club social de San Salvador, Guzmán se prepara para este sábado 11, porque quiere ser electo para luego pasar el filtro de la Asamblea Legislativa, que decidirá si Guzmán se queda con el puesto anhelado o debe desalojar su escritorio en la CSJ.



