Gerson Vásquez De La Cruz*
Relaciones Internacionales, UES
La Universidad de El Salvador (UES), inicia el presente año con nuevas autoridades electas en el seno de la Asamblea General Universitaria (AGU), con el fin último de fortalecer el área académica institucional y desde la perspectiva de un ejercicio político-democrático interno de elecciones en la que participó toda la comunidad universitaria. Uno de los retos principales que afrontan las autoridades electas; en este caso, Rector, Vicerrector Académico, futuro Vicerrector Administrativo, Decanos, Vicedecanos, Defensor de los Derechos Universitarios, futuro Fiscal General, y estudiantes electos para las Juntas Directivas de cada Facultad y el Consejo Superior Universitario, es la función de ser garantes de cimentar un orgánico cambio en la política académica universitaria, la cual debería de estar encaminada a transformar el Alma Mater en un verdadero centro de estudios superiores, donde se preparen los profesionales que transformen la nación salvadoreña en un país digno para vivir y asegurar el futuro de nuestras generaciones venideras.
Ya no es oportuno que los funcionarios universitarios y representantes estudiantiles en los diferentes órganos colegiados, se limiten a trabajar solamente conforme a lo establecido en las legislaciones internas, sino que, hoy es preciso innovar en cada lugar de trabajo, se necesita adoptar una visión de desarrollo institucional, académico, administrativo, cultural y principalmente, educativo. Cada una de las autoridades de esta nueva etapa de gobierno en la UES, es responsable de implementar planes de desarrollo a corto, mediano, y largo plazo, en cada una de las Facultades a las que pertenece con el objetivo de mejorar el rendimiento académico. Es tiempo ya de apartar los intereses personales que tanto ofuscan la libre voluntad de forjar profesionales nuevos y capaces de lograr grandes transformaciones, por una nueva visión de trabajo para los intereses colectivos de toda la comunidad universitaria.
En ese sentido, el papel que desempeñaremos como estudiantes, será el de dar continuo seguimiento a cada una de las plataformas de trabajo que fueron propuestas por los funcionarios elegidos en las doce Facultades de la UES, y principalmente, al Plan de Trabajo del nuevo Rector electo. Porque la Universidad se debe plenamente a los intereses de la comunidad estudiantil, y cada estudiante debe de conocer sus derechos para exigir su pleno respeto por parte de todas las autoridades académicas y administrativas, y así, que esta institución educativa, única universidad pública del país, se esmere por brindar una formación académica, cultural, y científica, digna de cada estudiante que desea servir mejor al pueblo y ser parte del desarrollo económico y social del país.
Asimismo, los albores de este nuevo siglo presentan nuevos retos inconmensurables para los intereses de todos los estudiantes, maestros y trabajadores de la UES. Es un periodo de tiempo en que la Universidad debe dar un paso más en el desarrollo de una educación de calidad, mejorar su método educativo que hasta hoy se ha desvirtuado de un objetivo claro en la preparación de excelentes académicos y estudiantes. Por ejemplo, en la Ley Orgánica de la UES se establece que la institución permite a cada maestro la libertad de cátedra y valoración de pensamientos, y eso está bien, pero en muchos casos esta libertad se ha transformado en libertinaje de cátedra, reflejada en método de estudio, orden metódico de evaluación desordenado, sistema pedagógico sin estándares de buena calidad y muchos aspectos de forma y contenido que no necesariamente son culpa de los mismos maestros, sino, de la no implementación de una política de excelencia académica que prepare a los educandos con herramientas pedagógicas eficientes y adaptadas a los nuevos desafíos de la realidad social y tecnológica actual.
Está claro que existe un control evaluativo de como los estudiantes están desempeñándose en cada una las materias que se estudian, pero no existe un organismo académico por cada facultad que este supervisando y evaluando, si la maestra o maestro están desempeñando bien su papel de educadores y pedagogos en cada una de las asignaturas impartidas, lo cual hace necesario y urgente que se establezca un mecanismo general de evaluación hacia el docente a través de especialistas pedagógicos que conozcan del tema. La idea no es desplazar o criticar el sector docente, todo lo contrario, se trata de fortalecerlos para que transmitan con mayor eficiencia sus conocimientos al estudiantado. Pero, se preguntara el lector, ¿Por qué surgen estas autocríticas? Pues bien, el objetivo principal es la búsqueda de excelencia académica tanto en el docente, como el estudiante, y esta no está determinada por el simple hecho de que un catedrático pase a la mayoría del grupo de clase o, en su salón se encuentren los mejores resultados en calificaciones altas. La excelencia académica se refleja en como el estudiante asimila e implementa el conocimiento teórico adquirido en la realidad que le rodea. Y esta se determina por la relación estudiante-docente, es decir, se necesita que el docente se prepare técnicamente para impartir sus clases desde un método pedagógico eficiente y se le permita al estudiante interactuar en clase con sentido crítico.
Por lo tanto, es prudente recalcar que el método de estudio debería de ser participativo; psicológicamente incluyente; motivador; eficiente; disciplinado y exigente en la preparación de jóvenes muy estudiosos. Por ello, esta autocrítica es el primer paso para reconocer desde una perspectiva progresista y propositiva, la necesidad de transformar la universidad en una institución que prepare los mejores profesionales al servicio de una sociedad que convalece de excelencia académica en la educación superior.
El trabajo sobre este tema es de todos; trabajadores varios, empleados administrativos, docentes, profesionales no docentes, y sobre todo, de los estudiantes de cada una de las facultades que componen la Universidad de El Salvador. Los estudiantes nos merecemos educación de calidad, y los maestros se merecen una adecuada preparación en las técnicas pedagógicas de vanguardia. José Martí decía al respecto: …el maestro debe despertar el interés del estudiante para que este disfrute permanecer en el salón de clase, tanto que ni siquiera piense en abandonarlo… Reflexión que sirve a todos para reparar aquellos aspectos en los cuales se está fallando como institución, y mejorar los que se están desarrollando con éxito.®



