Archivo     |   Búsqueda

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:35 h.

Martes, 07 de Febrero de 2012 / 13:27 h

Elecciones Corte Suprema de Justicia

  Versión para Imprimir

Red para un Constitucionalismo Democrático

Producto de los Acuerdos de Paz, se reformó la Constitución de la República y se estableció una nueva forma de elegir a los magistrados de la CSJ. Ya no más el Presidente de la República escogería a quienes formalmente la Asamblea Legislativa, designaría como tales. En los tiempos de los verdaderos partidos oficiales Pro Patria, PRUD y PCN –porque FMLN no es partido oficial- quienes llegaban a la CSJ era por su adhesión a los intereses presidenciales y del partido y no en sí por sus méritos intelectuales, que a decir verdad generalmente si los tenían. La Ciencia Jurídica no les era desconocida, pero a la hora de escogerlos, más que la valía en su rama, apuntaba la confianza que se les tenía que estarían al servicio de quien los nombró.


Eso cambió, ya dijimos, con los Acuerdos de Paz de 1992. Atrás quedaba la libertad presidencial para poner a sus incondicionales. El debate legislativo se centraría en aquellos que mediante las elecciones de los abogados, ocuparan los primeros lugares y de los que propusiera el CNJ. De ellos saldrían los Magistrados, no más allá, siendo el efecto de eso, el inicio de un proceso de independencia judicial sin subordinación al Ejecutivo ni al Legislativo. 1994 fue el año que la Asamblea Legislativa dejó de cometer los errores del pasado y sabiamente eligió una CSJ que terminó con “la lealtad” a los políticos y afirmó la primacía constitucional.


Algunos parecen olvidar lo de aquellos todavía cercanos años. La decisión de restituir en el cargo de la SIGET a Orlando de Sola, resolviendo que el Presidente Calderón Sol había violado la Constitución al separarlo de su cargo sin el debido proceso, fue algo que por primera vez se daba en la historia nuestra: una condena al Presidente de la República. Otra sentencia disonante con la práctica del pasado, fue ordenarle a la Asamblea Legislativa –no primer órgano del Estado, pues todos tienen igual rango- la restitución en el cargo del Magistrado del TSE Eduardo Colindres, a quien la referida Asamblea también destituyó sin oírlo previamente. El poder político sometido a la Constitución. Valgan esos ejemplos, aunque las citas se pueden multiplicar.


Debe de reconocerse que poco a poco ya en los años 2000, comenzó a darse un retroceso; pero la victoria de lo constitucional sobre los intereses partidarios y la independencia vuelve a aparecer con la actuación de los magistrados de la actual Sala de lo Constitucional hace 3 años, lo que nos satisface, por su honestidad y la fidelidad al juramento dado al tomar posesión de su cargo.


El próximo 11 de febrero se darán nuevas elecciones para elegir ternas que se remitirán a la Asamblea Legislativa, para que ésta elija en definitiva a los nuevos magistrados. Reparamos que algunos de los candidatos dejan mucho que desear en el cumplimiento de los méritos que deben de tenerse para llegar al alto cargo. Al ir a votar debe de cuidarse de no hacerlo por aquellos que han realizado campañas de proselitismo alejadas de la ética. No quedarnos con sus ofertas, sino revivir su pasado estudiantil, unos honorables otros cuestionables. Observar si su ingreso a la carrera judicial fue por méritos o por favoritismos. Analizar su comportamiento político y frente aquél o aquella ligados a asesorías a partidos o personajes, candidatos a cargos de elección  popular, descartarlos, porque se convertirán en fieles  servidores de esos intereses, dejando de lado lo constitucional y lo legal. Es necesario ver el desempeño profesional del candidato, pues eso se reflejará en sus acciones en la CSJ. En fin, votar por aquellos que garantizan honorabilidad e imparcialidad. Desechar a los que llevarían a la ruina al Órgano Judicial por su desprestigio, a los que con sus discordias rompen el respeto mutuo de los magistrados.


Es hora de reflexionar y la virtud del votante está en llevar como Magistrados a la Corte Suprema de Justicia a personas de respeto y con conocimientos sólidos del derecho. Preguntarse por sus publicaciones, sus conferencias, sus méritos académicos nacionales e internacionales y no por cuántos almuerzo o cenas dio en estos días, ni por sus ofrecimientos irrealizables. La Corte Suprema de Justicia de 1994 y la Sala de lo Constitucional de 2009 mostró el buen camino para la independencia judicial. No retrocesos.

  Versión para Imprimir


Opiniones

7/13:27 | Certero llamado presidencial    Editorial ARPAS

7/13:27 | Opinando sin política (673)  Eduardo Badía Serra

7/13:27 | Trabajo y subempleo  José M. Tojeira



publicidad