Las autoridades de justicia inauguraron ayer, la primer granja penitenciaria que se construirá en el país, para que los reos y reas, en Fase de Confianza o Semi Libertad, puedan purgar su pena con trabajo productivo.
La Granja Penitenciaria, ubicada en Izalco, Sonsonate, funciona a un costo primario de 200 mil dólares, y conforme avance el proyecto, promete aumentar su número de internas de 100 a un mil, para descongestionar el tan subrayado hacinamiento que agobia al sistema carcelario en El Salvador.
Si bien la Granja es un esfuerzo del gobierno del Presidente Mauricio Funes, justo es reconocer la decidida acción del Director General de la Dirección General de Centros Penales (DGCP), Douglas Moreno, que contra viento y marea ha hecho posible dicho proyecto, con el que se comienza a cumplir un precepto constitucional.
El artículo 27 de la Constitución dice, en su inciso tercero que: “El Estado Organizará los centros penitenciarios con objeto de corregir a los delincuentes, educándolos y formándoles hábitos de trabajo, procurando su readaptación y la prevención de los delitos”.
Cuando este gobierno inició su gestión, el Director Moreno se encargó de informar la nueva modalidad de la gestión carcelaria, amparado, por supuesto, en el artículo arriba citado.
La respuesta inmediata fue de rechazo y duras críticas contra el ex ministro Manuel Melgar y el Director Moreno, a quienes acusaron de “garantistas” y de flexibilizar las prisiones.
Y es que desde la lógica de la sociedad y sobre todo los generadores de opinión, los reos no tiene ningún derecho, y que si no se exterminan, deberían tenerse en las cárceles como animales, tal como están, debido a la saturación de los centros penales, y no por política de las actuales autoridades
Es cierto que de los más de 20 reos, algún centenar de ellos se opondrán a los programas para reinsertarse a la sociedad una vez pagada la pena, y sin duda alguna, al abandonar la cárcel, seguirán delinquiendo.
Pero, varios miles de ellos, gracias al programa de las granjas, intentarán cumplir su pena en ellas, y, además, con un enfoque de futuro, es decir, aprender a hacer algo que les permita ganarse la vida honradamente una vez estén en libertad.
Creemos que este proyecto, que hoy cuenta solo con 200 internas, pronto sean beneficiadas 800 prisioneras más, con lo que las cárceles se descongestionaran temporalmente.
Hay que apoyar a Centros Penales para que pronto monte la otra granja, de tal forma que, también pueden participar hombres en la fase de confianza.
Sería bueno, que otras instituciones de gobierno, acompañen a Centros Penales, para que les enseñen a los y las reas, formas de asociación, para que un vez en libertad puedan montar empresas productivas, con alguna línea de crédito para la reinserción del recién privado de libertad.
Esperemos que este proyecto no tenga tropiezos de parte de quienes buscan obstruir y desconocer los logros de este gobierno, y particularmente del trabajo eficiente en la Dirección de Centros Penales.



