Por Daniel Silva
Madrid/AFP
Las energías renovables son uno de los puntales de la industria española y de su capacidad de exportar al mundo entero, pero ahora miran el futuro con inquietud a medida que el gobierno reduce las ayudas al sector.
Desde el inicio de la crisis económica en 2008, las energías renovables fueron uno de los primeros sectores en sufrir los recortes presupuestarios.
Actualmente es el nuevo gobierno conservador, comprometido con una rigurosa política de reducción del déficit público, el que acaba de anunciar la "suspensión temporal" de las ayudas a las nuevas instalaciones de producción de energía renovable.
Esta medida permitirá economizar al menos 160 millones de euros este año, en un momento en el que el gobierno recibió pedidos de ayudas para proyectos de una capacidad de 500 megavatios, indicó el ministro de Industria, José Manuel Soria.
Los industriales del sector temen las consecuencias desastrosas para el empleo que pueden causar estas medidas, de una duración incierta, y los ecologistas ven "un paso atrás" para un país líder en las energías sostenibles.
La industria de las energías "verdes", que ya perdieron 20.000 puestos de trabajo entre 2008 y 2010, perderán otro tanto sólo en el año 2012, advierte el director del grupo de empresas Fundación Renovables, Javier Breva.
"Esta decisión es uno de los golpes más grandes al sector", un atentado a la competitividad de la economía española, considera, y se pregunta: "¿Quién va a invertir en el sector de energías renovables después de este decreto?".
"Lo que me preocupa más son los otros cientos de miles de empleos que se dejarán de crear", añade, y subraya que el anterior gobierno socialista, que dejó el poder en diciembre, había previsto la creación de 300.000 empleos en este sector de aquí a 2020.
Estimulados por ayudas públicas destinadas a compensar los costos de producción más elevados que los de las energías tradicionales, las renovables conocieron un impulso fulgurante en España, convertido en el primer productor de energía eólica en Europa, por delante de Alemania.
En 2011, las energías verdes cubrieron el 33% de la demanda de electricidad del país.
Los parques eólicos florecieron en las planicies de la región de Castilla-La Mancha, en el centro del país. Andalucía, en el sur, aprovecha sus muchas horas de sol para recibir instalaciones solares de alta tecnología.
Una ganga para las grandes empresas energéticas. El gigante de la electricidad Iberdrola se convirtió en el primer productor mundial de energía "verde" e instaló parques en Brasil y Estados Unidos, mientras Gamesa es el primer productor mundial de energía eólica.
Pero desde finales de 2008, el gobierno socialista empezó a reducir las ayudas. Para las eólicas, las prestaciones disminuirán un 35% hasta 2013.
En esas condiciones, "muchas sociedades no sobrevivirán hasta finales de año", advierte José Antonio González, director del Fenie, un grupo de empresas de electricidad y telemática.
"Somos pioneros, tenemos un saber hacer muy bueno. Tenemos que crear puestos de trabajo en España, pero de esta forma no se va conseguir", lamenta, mientras el país soporta una tasa de desempleo del 22,85%.
El gobierno asegura que la suspensión de subvenciones anunciada el viernes "no afecta" el objetivo de España de respetar el compromiso europeo de consumir el 20% de energía de origen renovable en 2020.
Pero estas medidas inquietan también a los defensores del medioambiente, que temen una dependencia mayor de las energías fósiles.
"España no puede permitirse el lujo de dar un paso atrás. Éste es uno de los pocos campos del mundo donde somos líderes", se lamenta Carlos Bravo, de la organización ecologista Greenpeace.



