José Mourinho, derecha, y Josep Guardiola, izquierda, separados por tantas cosas, sí encuentran en estos días un punto en común: nadie sabe si seguirán la próxima temporada.
Madrid/dpa
José Mourinho y Josep Guardiola, separados por tantas cosas, sí encuentran en estos días un punto en común: nadie sabe si seguirán la próxima temporada en la Liga española de fútbol.
Mientras Real Madrid y Barcelona afrontan el comienzo del tramo decisivo de la temporada en circunstancias dispares, los periódicos de todo el mundo se llenan sobre rumores sobre el futuro de ambos entrenadores, nada claro hasta la fecha.
Mourinho vive su mejor momento deportivo desde que llegó al Real Madrid al tener al equipo como líder destacado de la Liga con siete puntos sobre el Barcelona, pero su rostro parece ajeno a la felicidad.
Además, su equipo está jugando bien y ni siquiera se le reprocha haber caído en la Copa del Rey ante el Barcelona, pues lo hizo jugando un gran partido y poniendo contra las cuerdas al máximo rival.
Pero Mourinho no parece contento. Cada rueda de prensa parece una tortura para un técnico que se está acostumbrando a responder con monosílabos y a mostrarse de mal humor en cada imagen que proyecta.
Mientras, la prensa inglesa afirmó este fin de semana que Mourinho ya tiene decidido ir a la Premier League la próxima temporada, renunciando a los dos años más que tiene firmados con el Real Madrid. Y se habla del Manchester City como posible destino.
No hace mucho, el español Luis Suárez, secretario técnico del Inter de Milán, afirmó que Mourinho «está preparando su salida del Real Madrid».
Suárez conoce bien al portugués, pues año y medio atrás rompió su contrato con el club italiano para fichar por los blancos.
Diferente es el caso de Guardiola, quien termina contrato y debe resolver en estos días si sigue o no al frente de un equipo que por primera vez desde que lo dirige da síntomas de desgaste.
Nunca antes estuvo a siete puntos del Real Madrid en la Liga española. Pero peor aún es ver que el técnico catalán sólo tiene actualmente a 14 jugadores a disposición, justo cuando afronta un tramo tan exigente de la temporada.
«Ya no hay el hambre de cuando llegó Pep. Una situación nueva que el técnico deberá gestionar con acierto.
Y mano dura. Tendrá que tomar decisiones difíciles. O no tomarlas y dar por cerrada su etapa en el banquillo blaugrana», opinó hoy el diario «Sport».
Y añadió: «Si en los próximos días se anuncia la renovación de Guardiola, podremos respirar tranquilos: significará que el entrenador todavía se ve capaz de enderezar el rumbo. De lo contrario, el ciclo se habrá terminado».



