NARRADORA: Sucedió en el mero centro de la América Central.
Y es un caso muy especial.
Es historia, no es un cuento,
de un famoso experimento
que hizo un señor viejito
hace un año y un poquito
por querer enderezar
lo torcido y demostrar
lo que vale lo chiquito.
NARRADORA: Pasó la vida estudiando,
todito lo investigó y la bolita del mundo
este sabio recorrió.
Ya te lo voy presentando:
NICOLÁS: Don Nicolás Sandoval
Es mi nombre, sí señor.
NARRADORA: Antes del gran experimento del que te vamos a hablar,
este famoso maestro, hizo varios descubrimientos valiosos, maravillosos,
y aquí los voy a citar:
ROBOT: Fabricó un telescopio para mirarle a la Luna en las noches oscuras
sus brillantes nalgas escondidas.
ROBOT: Supo explicar cómo quien madrugó una bolsa de dinero halló
y que más madrugó quien la perdió.
ROBOT: Dedujo las razones y argumentos que hacen al sapo brincar aunque no es de hule.
ROBOT: Probó las bondades del tembelequeyo del corazón de chavalos y chavalas cuando se enamoran.
NARRADORA: Te invito ahora a ingresar al ancho laboratorio
cherequero de accesorios
donde este Don Nicolás
se pone a experimentar.
NICOLÁS: Tengo que inventarla, tengo que inventarla...
NARRADORA: Pasa el día trabajando
con su mente cavilando
se aflige con la aflicción
busca siempre solución
va la vida analizando...
NARRADOR Don Nicolás Sandoval es también un gran viajero.
Pues bien, tantas desigualdades, maldades y crueldades
pudo mirar recorriendo el mundo que quedó zurumbo...
Tantos egoísmos, espejismos y malos modismos encontró por todas partes
que le dolieron el corazón y el alma.
Y un chorizo de preguntas lo mantuvo inquieto
durante bastantes años y algunos días.
VOCES ¿Quién es mejor: un gordo o un flaco?
Pobre y millonario: ¿compararlos es necesario?
¿El que tiene y el que no tiene el mismo valor mantiene?
¿Pobre o rico: valdrán ciento y pico?
¿Inditas y blanquitas valen igualitas?
¿Gringo o latino? ¿Quién es más fino?
Hombre o mujer: ¿Cómo mido su valer?
¿Niña o niño? ¿A quién doy más cariño?
NARRADORA: Y de todos los inventos
que inventó Don Nicolás,
el más famoso de todos,
aquel que dio en un tristás
la vuelta a los cuatro vientos
es la mágica balanza
para pesar la verdad.
NICOLÁS: ¡Ya la tengo, ya la tengo!
NARRADORA: La balanza de Don Nicolás
no pesa frijol ni elote,
ni cebolla ni chayote,
no es como las demás.
Sabe cuál vale más
de los niños que ella pesa,
atraviesa la corteza
y mira en el interior,
sabe pesar el valor
y acierta con gran certeza.
LORA: Con este invento hemos ido
de un país a otro país,
por las tierras del maíz
hemos bajado y subido.
NARRADOR: Este fue el primer experimento de Don Nicolás Sandoval.
Comprobado, demostrado y certificado.
NARRADORA: De un lado de la balanza
puso a un niño de pelo rubito
ojos claritos
cara blanquita y piel finita.
NARRADOR: Del otro lado puso a un niño indio
de pelo negro y chirizo
boca trompuda
narizota grandota
y piel gruesota.
NARRADORA: Las personas al ver esto
empezaron a murmurar:
VOCES: ¡Esto es un engaño!
¡La raza blanca es superior, viejo embaucador!
¡Todo el mundo lo sabe!
NARRADOR: Pero el resultado final fue que...
los dos pesaron igual, el blanquito y el indito.
Entonces, ni uno vale menos
ni el otro vale más.
NARRADORA: Y ahora viene el segundo experimento de Don Nicolás Sandoval...
Comprobado, demostrado y certificado.
NARRADOR: Pero lo escucharemos en el siguiente programa... ¡no te lo pierdas!
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