Miguel Ángel Dueñas Góchez*
En la noticia de un periódico costarricense (CRH) del 3 de diciembre, 2011, aparece la siguiente noticia: El Papa Benedicto XVI promulgó un nuevo edicto urbanístico según el cual se prohíbe la inscripción del número 69 en todas las calles del Estado de la Ciudad del Vaticano. Además, las fincas que exhiban esta cifra, de antemano, deberán sustituirla por un 68 Bis de nuevo cuño.
Aunque el Secretario de Estado de la Santa Sede, el Cardenal Tarcisio Bertone, ha justificado la prohibición amparándose en motivos estéticos y algebraicos, fuentes confidenciales apuntan a razones de otra índole…
Al parecer, desde hace meses son muchos los seminaristas y las novicias que tosen, estornudan y hasta se sonríen al pasar frente a los portales con este número. Actitud que la Curia Romana habría interpretado como un signo de procacidad o cinismo.
Si bien el debate numérico se ha hecho público tras la promulgación del edicto, ya era un tema de conversación habitual entre las autoridades eclesiásticas. Tal vez por ello, como signo de adhesión a la nueva reglamentación, se han producido múltiples mudanzas, siendo el número “96” de diversas calles el destino escogido por la mayoría de los nuevos arrendatarios (http://costaricahoy.info/ultimas/el-vaticano-prohibe-el-numero-69/123932/).
Un Sacerdote ha dicho: “Podríamos aceptar como lógico y normal o una variante la poligamia en alguna forma, porque aquél que en nuestro mundo lo niegue es un hipócrita. Esto es una práctica general más o menos regida como normal de hecho” (Bottari, 1977).
Es a partir de este contexto que, solamente con el desarrollo de una cultura laica, podríamos abrir las posibilidades para la convivencia en una sociedad civil, sobre la base de la tolerancia y el respeto a la diferencia, con la aceptación de la multiplicación de creencias e identidades religiosas o de la ausencia de estas.
Reivindicar el sentido ético del laicismo que implica la confianza en la razón humana y la congruencia entre lo que se hace y se dice, es por consiguiente de fundamental importancia para alcanzar el estatus de ciudadanía.
*Lic. en Relaciones Internacionales.



