Por Ana Fernández
Davos/AFP
Los líderes políticos y económicos, incluido el FMI, presionaron una vez más este sábado en Davos a Europa para que tome medidas urgentes contra la crisis de la deuda y evite el contagio al resto del mundo, al tiempo que prevén un sombrío futuro para la zona euro.
"Nadie es inmune a la situación actual europea", porque el mundo "nunca ha estado tan interconectado", advirtió en el Foro Económico Mundial la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, por lo que "todo el mundo tiene interés en que esta crisis se resuelva adecuadamente".
Lagarde urgió a los mandatarios europeos, que el lunes se reúnen en una nueva cumbre en Bruselas, a que erijan rápidamente un "claro y simple" cortafuegos para evitar el contagio, adapten las medidas de consolidación fiscal a la realidad de cada país y se incentiven políticas de crecimiento, porque de lo contrario la situación no hará más que empeorar.
Pero no sólo Europa tiene problemas de deuda soberana. A Estados Unidos y a Japón, que tienen mayores déficits fiscales incluso que el viejo continente, los instó a que reduzcan sus colosales deudas.
De lo contrario, se pueden producir los vaticinios del Nouriel Roubini, el único que vio venir la crisis financiera de 2008 que ha sumido al mundo en una de sus peores recesiones de la historia.
"Hay un 50% de probabilidades de que la eurozona se desintegre en tres o cinco años", predijo en el Foro Económico Mundial de Davos este profesor de Economía y Negocios Internacionales de la Universidad de Nueva York.
Roubini le da a Grecia, que negocia actualmente una quita de al menos la mitad de su colosal deuda en manos de bancos y seguros, "un año" para abandonar la eurozona, al que seguirá "quizá Portugal".
La crisis de la deuda ha erosionado también a los dos motores económicos, Alemania y Francia, país que Roubini ve acabando en la "periferia" de la zona euro, independientemente del vencedor de las elecciones presidenciales de la próxima primavera.
Las políticas de austeridad extrema adoptadas por los países con problemas para reducir los abismales déficits presupuestarios van a hundir a la Eurozona en la recesión, opina.
El Fondo Monetario Internacional prevé un estancamiento de las dos principales economías de la eurozona, con un crecimiento del 0,3% en Alemania y del 0,2% en Francia. El PIB de Italia y España caerán 2,2% y 1,7%, respectivamente y el conjunto de la zona se contraerá 0,5%. Y es posible que todavía se agrave, advierte el Fondo.
Incluso el ministro de Finanzas británico, George Osborne, conocido euroescéptico, aseguró: "espero que esta sea la única vez en mi vida que vaya a hablar en nombre de la eurozona", lo que provocó una carcajada general.
Estas oscuras previsiones contrastan con el optimismo que se ha percibido en los últimos días en el foro de Davos, donde la víspera, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner anunciaron mejorías en la situación.
Draghi calificó los progresos de "espectaculares". "Si nos remontamos a hace cinco meses, la eurozona es otro mundo", dijo.
Es cierto que los inversores han dado un respiro en lo que va de año a la Eurozona, reduciendo considerablemente los intereses que tienen que pagar por la emisión de deuda, pero los problemas están lejos de estar resueltos.
En estas circunstancias, los países emergentes, en particular en Asia, aparecen como las nuevas locomotoras de la economía mundial, en particular China, que espera crecer este año 8,2% según el FMI, e India (7%). Brasil, por su parte, crecerá un 4%, más que el año último.
"Es nuestra hora, no la estropeemos", dijo Hishore Mahbubani, rector de la Universidad Nacional de Singapur en Davos, antes de prever que si la eurozona "logra salir adelante y el mundo no se hunde" éste será un "buen año" para la región.
"Un gran cambio que está ocurriendo como resultado de la crisis financiera occidental es que los asiáticos se han dado cuenta de que para crecer tienen que depender cada vez más de sí mismos", dijo.
Una opinión compartida por el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, que aseguró que "el mundo nunca volverá a ser lo que fue" y no solo en lo que respecta a datos económicos, sino "a percepciones y actitudes".
"Lo que creo que está ocurriendo es que los mercados emergentes no están esperando al mundo desarrollado para actuar juntos porque están dando sus propios pasos, no miran como ocurrió en el pasado a Estados Unidos o a Europa para buscar soluciones", dijo.



