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El Salvador, Miércoles 22 de Febrero de 2012
Última actualización : 22/09:17 h.

Viernes, 27 de Enero de 2012 / 08:22 h

El pensamiento religioso y la ética social cristiana

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José Guillermo Mártir Hidalgo

En el contexto de la celebración de la finalización de conflicto armado hace dos décadas, la Secretaria de Cultura de la Presidencia llevo a cabo el conversatorio titulado “El pensamiento religioso en los veinte años de los Acuerdos de Paz”1 .  Dicho evento se realizo éste miércoles once de Enero, en las instalaciones del Instituto Centro Americano de Estudios de la Salud, conocido como ICAS, el cual se encuentra dentro de la Universidad Centro Americana “José Simeón Cañas” (UCA).


La inauguración estuvo a cargo del Secretario de Cultura de la Presidencia, Héctor Samour, quien afirmo que la religiosidad salvadoreña contribuye a la comprensión de nuestras formas de vivir y de accionar, frente a los conflictos y dificultades sociales. El obispo anglicano Martín Barahona, fue el primero en participar. En su intervención, Barahona hizo un recorrido de la Iglesia Evangélica en el país y el papel de la Iglesia Católica en la historia de El Salvador. Dicho ponente afirmo que la Teología de la Liberación se vio seriamente afectada por el conflicto armado, pues asesinaron a sus principales representantes. Y a veinte años de los Acuerdos de Paz existe temor, hay vacíos de dialogo, falta la práctica profética, se invisibiliza y margina a los religiosos.


Por su  parte, el obispo luterano Medardo Gómez, sostuvo que los Acuerdos de Paz han tenido un rostro religioso  de amor y solidaridad en la historia del pueblo. La desigualdad social, ha provocado movimientos insurreccionales permanentes. Y el evangelio encarnado en la realidad social, se ha pronunciado a favor de la justicia y los derechos humanos. Mientras que el obispo católico Gregorio Rosa Chávez sostuvo, que la paz ha sido un trabajo arduo de actores religiosos y eclesiásticos. Desde un inicio, dijo, la Iglesia lucho para crear una mentalidad de paz a través de la religiosidad. Finalmente, el jesuita José María Tojeira planteo que el pensamiento religioso es un pensamiento de modo múltiple, conformado por muchas tendencias y maneras de enfocar la realidad. Pero el cristiano no tiene un mensaje individualista, pues no busca la felicidad privada, sino, la de grupo. El sacerdote jesuita expreso, que los esfuerzos por la paz protagonizada por los elementos religiosos fueron fundamentales. En el foro se discutió la labor de la Iglesia en la formación de la consciencia de los salvadoreños, en su labor de transformación de la sociedad y en la gestación de movimientos sociales que influyeron en la historia del país. 


RELIGIÓN LIGHT
En la actualidad predomina lo que se ha llamado “La Religión Light”. Hay una fascinación por lo sagrado, esotérico y místico en la población y las Iglesias tradicionales no han sabido responder a esa sensibilidad religiosa predominante de nuestro tiempo. La “Religiosidad Light” propone a sus fieles fines espirituales y religiosos. En ella hay un cambio radical, situándose al lado opuesto a las preguntas de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, que hacían del compromiso político y la transformación de la realidad,  el centro unificador de la vida de los creyentes.
Las características más llamativas de esta religiosidad son las “comunidades emocionales”, quienes presentan los siguientes rasgos: grupos reunidos en torno a un personaje “carismático”, predominio de una relación subjetiva y pragmática del compromiso con el grupo religioso y aun con la religión misma, predominio de la experiencia espiritual de los participantes frente a las formulaciones dogmáticas u objetivas y el horizonte y la legitimación de su existencia recae sobre el  propio grupo y sobre el portador del “carisma”. Ésta nueva vivencia religiosa es ofrecida en sectas o movimientos pseudo-religiosos. Es una vivencia religiosa al gusto de consumidor. Es una religiosidad no demasiado exigente.
Álvaro Daniel Farías Díaz, en su artículo “Postmodernidad: el retorno de Dios”2 , considera que ésta religiosidad es una reacción post moderna ante el fracaso de la idea de progreso y ante el fracaso de las ideologías que pretendían una explicación omnicomprensiva de la realidad. Hoy la utopía cristiana no siente la necesidad de hacerse creíblemente histórica si no es permaneciendo exclusivamente como religiosa.
Convencido que la piadosidad no tiene repercusión en la situación desesperanzada de nuestra realidad socio-política y económica, Joseph Dean Brackley encarno el anuncio del Reino de Dios, durante más de dos décadas,  a través de su servicio en zonas rurales y marginales urbanas. El meterse a hacer el bien entre la “pobrería”, en referencia al conjunto de pobres, es el camino para humanizar a todos, enfatizó Benjamín Cuéllar Martínez en relación a su fallecimiento3 .
Brackley llegó a El Salvador en mil novecientos noventa, ofreciéndose como voluntario para continuar la labor académica de los mártires de la UCA asesinados un año antes. El sacerdote de origen norteamericano, fue profesor de Teología Moral4 . En su libro “Ética Social Cristiana: textos de la doctrina social católica, ensayos bíblicos y comentarios” plantea que la Doctrina Social de la Iglesia se basa en el gran mandamiento evangélico de amor y dignidad del Ser Humano, ligado a los principios de solidaridad y subsidiaridad5 . La Iglesia denuncia las condiciones existenciales que atentan contra la vida y la libertad del Ser Humano. Y la obra de salvación está condicionada a elevar las condiciones de la vida humana.
ÉTICA SOCIAL
Mediante el trabajo los Seres Humanos imitan a su creador, siendo creadores y por el “dominio” sobre la naturaleza, participan en su obra en la medida de sus posibilidades. Todo trabajo es un culto ofrecido a Dios. El ideal es, servir humildemente a todos. La Parábola de los Talentos nos recuerda, que todos tenemos la obligación de desarrollar y usar nuestros dotes.
Para humanizar el trabajo, la empresa debe ser una auténtica comunidad humana. Las relaciones mutuas entre empresarios y trabajadores deben ser de respeto mutuo, de estima, de comprensión, de leal y activa colaboración e interés de todos en la obra común. Por eso, el trabajador debe participar en la gestión de la empresa por medio de la organización sindical obrera y campesina.
El valor del trabajo no es por el trabajo que se realiza, sino, porque quien lo ejecuta es una persona. El fundamento del valor del trabajo es el Ser Humano mismo: el trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo. La preeminencia es el significado subjetivo del trabajo.  Es decir, la primacía del hombre respecto de las cosas. El capital es solo un instrumento o la causa instrumental. Como empresario indirecto, el Estado debe realizar una política laboral justa.
Un sistema socio-económico es justo, según como remunera el trabajo humano.  Ya que el salario afecta a toda la familia. El gasto relativo a salud debe ser a bajo costo e incluso gratuito. Además el trabajador tiene derecho al descanso semanal y vacacional,  a una pensión o seguro de vejez y a asociarse en defensa de sus intereses vitales. Y a abandonar su país de origen y buscar mejores condiciones de vida en otro.
La Ética de la Propiedad plantea, que los bienes de la creación son para el beneficio de todos y todas y así satisfacer las necesidades humanas básicas. Pero hay grupos o individuos que tienen el dominio y el uso de dichos bienes. El dominio o posesión particular sobre las cosas, según la Ética de la Propiedad, tiene las siguientes limitaciones: responsabilidad para el bienestar de toda la comunidad, socorrer a los pobres y aplicarles medidas concretas de alivio. No se trata de que unos tengan comodidad y otros escasez. El derecho de propiedad jamás debe ejercitarse en detrimento de la utilidad común.
El sistema capitalista, basado en un liberalismo sin freno, hace del lucro el factor esencial de progreso económico, con lo cual nos conduce a la dictadura del dinero. Es un escándalo y contrario a los Planes del Creador, la situación de pecado social que se deriva de la brecha entre ricos y pobres.
Los gobiernos cuando practican la justicia y defienden al pobre, funcionan como agentes de Yahvé. La Ley proviene directamente de Dios, por tanto, los gobernantes deben someterse a la ley. El Nuevo Testamento rechaza la política de dominación y denuncia los atropellos del Estado. La dominación se sustituye por el servicio. Las cuatro tareas de un gobierno son: rendir cuentas a Dios, servir al bien común, hacer justicia social y proteger al débil.
La meta de toda política y gobierno es el Bien Común. El Bien Común, hace referencia a condiciones de vida con las cuales hombres y mujeres, familias y asociaciones pueden lograr una mayor plenitud y su propia perfección. El Bien Común es comunitario, personalista, material-moral y dinámico. Es decir, rebasa los bienes individuales, respeta los derechos fundamentales de todo individuo, propicia las condiciones para la formación intelectual, cultural, moral y espiritual y hace justicia.
La política mira el bien común tanto en lo nacional como en lo internacional. Pero la realización de tareas políticas es a través de grupos de ciudadanos. La Iglesia exige formas democráticas de gobierno donde el “sujeto” pueda participar en el gobierno de su comunidad.
 En el Capitalismo, los propietarios particulares son los dueños de la propiedad productiva. Mientras que en el Socialismo, es el Estado el que la administra. La Iglesia ataca al Capitalismo Liberal por su individualismo y al Socialismo Comunista por su colectivismo.  El Sistema Capitalista Liberal y el Socialismo Comunista, atentan contra la dignidad de la persona humana. Por la primacía del capital, el Sistema Capitalista Liberal fomenta el individualismo, sobre valoriza el mercado, concentra la riqueza y el poder y da prioridad al capital sobre el trabajo. Mientras que la concentración del poder del Estado, hace que el Socialismo Comunista se caracterice por su materialismo, por anular la propiedad privada, considerar la lucha de clases y llevar al totalitarismo. El Liberalismo es la ideología del Capitalismo y el Marxismo, es la ideología del socialismo científico y del comunismo. Para la Iglesia, el Capitalismo Liberal y el Socialismo Comunista son modelos extremos.
La Paz no es la ausencia de violencia. La Paz o Shalom, es el resultado de relaciones justas y respetuosas. La Paz en ese sentido, es bienestar total de la comunidad: abundancia material, seguridad, salud y armonía. Por eso, no puede haber seguridad nacional sin justicia social. La causa de los pleitos y las guerras es por la codicia y los deseos desordenados.
Desde los tiempos de Constantino hasta ahora, la Iglesia ha permitido el recurso de la violencia defensiva bajo condiciones estrictas (Guerra Justa y Revolución Justa). Aunque, apuesta a la solución pacifica de las disputas.
La Biblia conoce la situación de países pobres ante pretensiones de los poderes imperiales. De hecho, condena la prepotencia y la crueldad de los imperios. También, habla de los préstamos y las deudas entre las personas. El préstamo es una medida para aliviar la miseria humana  y no para hacer negocio con fines de lucro. Por  tanto, el acreedor debe respetar la dignidad humana y no agravar la miseria, reclamándole pertenencias esenciales al deudor.
 El injusto comercio internacional, la falta de capital y la deuda externa de los países pobres del sur respecto a los países ricos del norte, exigen una reforma al sistema internacional de comercio y al sistema monetario y financiero mundial, para que se restablezca, al menos, cierta igualdad de oportunidades. El problema de la deuda externa es, principalmente, un problema humano. El empobrecimiento cada vez mayor, impide el desarrollo.
 El movimiento mundial en defensa de los Derechos Humanos, es un criterio fundamental para la Ética Social. La Biblia, de manera preferencial, resalta los derechos de los pobres, extranjeros, viudas y huérfanos. La motivación principal de la denuncia de los profetas es la violación de los derechos  humanos. La “Regla de Oro” de Jesús es el amor al prójimo, lo cual implica igualdad de dignidad y derechos y una condena a toda discriminación.
 Los Derechos Humanos se clasifican en los derechos civiles y políticos (Derechos de la Primera Generación), derechos económicos, sociales y culturales (Derechos de Segunda Generación) y los derechos de las comunidades y naciones a la autodeterminación y a vivir en un ambiente natural  y social protegido de la destrucción ambiental (Derechos de la Tercera Generación). Muy pocos Derechos son absolutos e irrestrictos en su ejercicio. En su mayoría, los Derechos dependen totalmente de la comunidad y sus posibilidades.
El Liberalismo y el Neoliberalismo, enfatizando la libertad han negado a muchos el pan. Y el marxismo, insistiendo en el derecho al pan, ha sacrificado la libertad. La tradición católica rechaza el individualismo del liberalismo clásico y condena el materialismo y el colectivismo del marxismo clásico. Se resalta el derecho a la vida, como derecho primordial, y la opción preferencial por el pobre.
Toda Ética Social gira en torno al concepto de justicia. Hacer justicia es rectificar una situación injusta. La injusticia se encuentra encarnada en instituciones, estructuras y sistemas sociales. Se caracteriza porque reducen a las personas y a grupos a objetos: manteniendo dependencias unilaterales e innecesarias, limitando la libertad, negando la participación que pide cuentas por el uso del poder y obligando a grupos y a personas a servir a fines ajenos a sus propios intereses.
En la justicia prevalece la interdependencia y la capacidad mutua de pedir cuentas efectivamente. La tradición cristiana habla de tres tipos de  Justicia: Distributiva, refiérase  al acceso a los medios para satisfacer las necesidades. La Conmutativa, la fidelidad a contratos, acuerdos e intercambios y Social, en la que cada ciudadano contribuye al bien común.
 La Ética de la Liberación asume el hecho de la injusticia y el conflicto en la historia. Plantea  la justicia en términos de liberación de la opresión y la dependencia,  proponiendo la participación y la comunión. Justicia es, la liberación de una situación de dependencia unilateral y sin capacidad para pedir cuentas.
Liberación es, una situación de interdependencia con capacidad para pedir cuentas por el uso del poder.
Farías Díaz señala que las Iglesias tradicionales han vaciado la religión de misterio con tanta moralización y tanta rutina. Han caído en el acartonamiento ritual, sacramental y catequético. Pero entre el sufrimiento de las “poblaciones en condiciones de vulnerabilidad”, Brackley encontró la “clave” de su vida. Sus clases mostraban su cercanía con los más necesitados. Sus homilías, en las comunidades rurales y marginadas urbanas,  eran reflexiones sobre la moral de la sobrevivencia y la esperanza contra toda desesperanza. Servir a las mayorías es fundamental para descifrar muchas mentiras  y medias mentiras sobre la Iglesia y la realidad. Se trata de encontrar formas creativas de anunciar del Reino de Dios. La praxis pastoral de Brackley humaniza, de verdad,  en una situación de interdependencia. Y como Ética Social, la Doctrina Social de la Iglesia es una inspiración para transformar la realidad y acercar el Reino.

 1 En: http://cultura.presidencia.gob.sv/novedades/noticias/item/892-lideres-religiosos-analizaro-los-20-a%C3%B1os-desde-la-firma-de-los-acuerdos-de-paz.html
 2 En:http://www.monografias.com/trabajos17/retorno-dios/retorno-dios.shtml
 3 En: http://www.contrapunto.com.sv/columnistas/a-dea-brackley
 4 En:http:lapagina.com.sv/nacionales/57176/2011/10/18/Murio-el-sucesor-de-los-sacerdotes-jesuitas-de-la-UCA-asesinados-1989
 5 Brackley, Joseph Dean (1995). Ética social cristiana: textos de la doctrina social católica, ensayos bíblicos y comentarios. San Salvador: UCA Editores.

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