Managua/AFP
Nicaragua desestimó la amenaza de Washington de vigilar el buen uso de los préstamos que el país contrata con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), debido a los cuestionamientos que rodearon la reelección del presidente Daniel Ortega.
"El Gobierno de Nicaragua quiere recordar, una vez más, que las pasadas elecciones del 6 de noviembre", en las que resultó reelecto Ortega, ratificaron el "proceso democrático" del país, por el cual está dispuesto a continuar, "sin injerencia alguna", indicó el canciller Samuel Santos, en un comunicado.
Managua reaccionó a la decisión de Estados Unidos de revisar la política de ayuda a Nicaragua y llevar a cabo un "escrutinio agresivo" sobre los préstamos que recibe del BID y el BM.
Estados Unidos se opondrá "a cualquier propuesta de préstamo que no reúna los altos estándares de esas instituciones, o que no conlleven suficiente impacto de desarrollo" en Nicaragua, anunció el miércoles la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
En el comunicado, el gobierno nicaragüense aclaró, que los proyectos que ha contratado en los últimos cinco años con el BID y el BM, han sido elaborados con "la más alta calidad técnica, basada en los altos estándares que requieren las instituciones financieras internacionales para acceder" a esos recursos.
Subrayó, además, que "todas las operaciones de financiamiento contratadas en el período han sido enfocadas a generar un gran impacto en el desarrollo socioeconómico del país en temas prioritarios como salud, educación, energía, caminos, entre otros".
En la nota, el gobierno de Ortega reiteró, asimismo, la "disposición de continuar desarrollando con los Estados Unidos de América relaciones en el marco del respeto y colaboración", a pesar de las críticas hechas por Washington sobre los comicios nicaragüenses.



