Por Alberto Bravo
Madrid/dpa
Real Madrid y Barcelona reanudarán mañana la pelea por la Liga española de fútbol después de las contradictorias sensaciones generadas por el último clásico de Copa, que dejó algunas dudas pendientes.
El Real Madrid cayó en Copa, pero hizo tan buen partido en el Camp Nou que su hinchada recuperó la fe en el equipo blanco. Ni que decir tiene que es gran favorito ante el Zaragoza, colista del campeonato liguero.
Por su parte, el Barcelona logró el pase a semifinales, pero con un precio alto. Primero, porque sufrió las lesiones de los titulares Andrés Iniesta y Alexis Sánchez; y, segundo, porque ante el Real Madrid se mostró vulnerable como pocas veces antes. Visita al Villarreal, equipo imprevisible.
Aunque parezca una paradoja, el Real Madrid pareció salir fortalecido de su último partido de la Copa. Y eso sucedió porque por primera vez en mucho tiempo puso contra las cuerdas a su gran rival. Además, lo hizo practicando un fútbol valiente y estético.
Suprimidas sus opciones en Copa, y a la espera del regreso de la Liga de Campeones, su objetivo prioritario está en defender los cinco puntos de ventaja que tiene sobre el Barcelona en la Liga española.
Por delante tiene el duelo más desigual posible, en casa y ante un Zaragoza que es último y ya a siete puntos de la salvación. No sólo eso, sino que en el Santiago Bernabéu se enfrentarán el máximo goleador (67) contra el que más tantos ha recibido (33).
Sin embargo, los hinchas del Zaragoza todavía recuerdan el suceso de la pasada temporada, cuando su equipo ganó por 3-2 en el estadio Santiago Bernabéu, un triunfo que al final fue vital para lograr la permanencia.
La gran duda que tiene el madridismo es saber si José Mourinho, su técnico, seguirá apostando rutinariamente por el estilo osado que mostró en el Camp Nou o si volverá a buscar el equilibrio por encima de todo lo demás.
Mourinho no resolvió en la víspera ninguna de las dudas porque se negó a acudir a la rueda de prensa previa al choque. Por eso tampoco se le pudo escuchar su opinión sobre sus supuestos insultos al árbitro después del clásico.
Aun así, se espera que jueguen juntos Mesut Özil, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, tres jugadores en magnífica forma.
Por su parte, el Barcelona acude al campo del Villarreal con la necesidad de ganar por dos motivos: seguir la estela del Real Madrid y disipar las dudas que hubieran podido surgir tras el clásico. Además, tiene pendiente mejorar su rendimiento como visitante, su gran lastre esta temporada.



