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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:38 h.

Viernes, 27 de Enero de 2012 / 08:33 h

Una jornada de reflexión sobre la educación

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Luis Armando González

En un país con las premuras de El Salvador el tiempo para la reflexión, aunque necesario, siempre es escaso. Ante tantas urgencias, hay poco tiempo para lo que debería ser ineludible: pensar. Claro está, se tienen que hacer cosas; y sin dilación.


Pero la toma de conciencia previa de aquello que se va a hacer no puede ni debe faltar, pues es justamente desde ella que se gana claridad acerca no sólo de las metas que se persiguen, sino del modo más eficaz de alcanzarlas.


En el ámbito educativo lo que menos se tiene es tiempo para hacer lo que se tiene que hacer. Todo era para ayer. Sin embargo, no se trata sólo de hacer lo que no se hizo o de correr contra el reloj, sino de replantearse, en su conjunto, el camino educativo que se ha seguido y de diseñar una nueva visión estratégica de la educación que se quiere de cara al futuro inmediato. Y esto no se puede hacer sin tomarse un tiempo para pensar y reflexionar, por más que las exigencias del hacer estén clamando por sus fueros.

No se trata sólo de hacer lo que no se hizo o de correr contra el reloj, sino de replantearse, en su conjunto, el camino educativo que se ha seguido y de diseñar una nueva visión estratégica
 de la educación.

El Ministerio de Educación (MINED) buscó ese tiempo para el pensamiento y la reflexión educativa, concretándolo en un Congreso, celebrado el 19 y 20 de enero de 2012, dedicado a la Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP). Se trató de un encuentro académico en el que se reflexiono, a partir de una presentación distintas experiencias latinoamericanas, sobre la necesidad de transformar la visión educativa predominante, pero también las prácticas que le son consustanciales.
En ese sentido, se trató de una reflexión con una intencionalidad práctica, porque en materia educativa el saber es inseparable del hacer; la filosofía educativa, inseparable de la pedagogía y ésta de la didáctica.
La organización del Congreso reflejó esta doble cara de la educación: en un primer momento se examinaron diferentes experiencias de cambio educativo y en un segundo momento se hizo una revisión de los logros y avances del modelo de EITP en El Salvador. Esta segunda parte fue particularmente rica, ya que en ella se puso de manifiesto el protagonismo de docentes, alumnos, comunidad y poderes locales en la nueva concepción de la educación que se está fraguando en El Salvador.

Lo que sigue es la toma de conciencia acerca de la necesidad de impulsar una transformación educativa de envergadura.

Un nuevo modelo educativo requiere urgentemente de un cambio de mentalidad. Este cambio inicia con la aceptación de que, en materia educativa, arrastramos déficits injustificables –en calidad y en civilidad—que gravan el presente del país y que ponen serias barreras a la construcción de una sociedad más inclusiva y solidaria. 
Aceptado lo anterior, lo que sigue es la toma de conciencia acerca de la necesidad de impulsar una transformación educativa de envergadura. Esta convicción existe en las autoridades del MINED y en su personal más crítico; también se va extendiendo entre el magisterio.

El Ministerio de Educación (MINED) buscó ese tiempo para el pensamiento y la reflexión educativa, concretándolo en un Congreso, celebrado el 19 y 20 de enero de 2012, dedicado a la Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP).

¿Y el resto de actores sociales? Pareciera ser que aquí todavía queda trabajo por hacer en materia de concientización. Y es que si algo es indiscutible es que una transformación educativa de la envergadura de la EITP no podrá ser exitosa sin el apoyo y la participación de los distintos actores nacionales. Para que esa participación y ese apoyo sean efectivos, debe tenerse una visión clara de las deficiencias del modelo educativo vigente, pero también de las potencialidades del nuevo modelo.

La meta debe ser que amplios sectores sociales se apropien del proyecto de EITP. Pero también que asuman su responsabilidad particular en su puesta en marcha.

Esas potencialidades fueron examinadas y valoradas en el Congreso  “De la escuela tradicional al sistema integrado de la EITP”. El MINED realizó y animó un proceso de reflexión en torno a la educación salvadoreña que le hacía falta al país, pero que tiene que ser visto como un primer paso en una dinámica de pensamiento que debe ser permanente.

La meta debe ser que amplios sectores sociales se apropien del proyecto de EITP. Pero también que asuman su responsabilidad particular en su puesta en marcha, pues lo contemplado en el mismo –por jugarse en la interacción Estado-comunidad— trasciende el quehacer ministerial y se convierte en un asunto de interés nacional.
La educación como asunto de interés nacional. Qué bien suena. Convencerse que es así, ya es un paso enorme. Concretarlo no es tan fácil. Porque si la educación es un tema de nación se tienen que erradicar los egoísmos miopes.

Y la concepción de que la educación es un medio para fines ajenos a ella, sean políticos o económicos.
Se tiene que seguir la ruta de la educación como paideia, como un proceso formativo integral que articula conocimiento, virtud, honor y valores ciudadanos. Es decir, la educación como humanización.
Santa Tecla, 23 de enero de 2012
 


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