Los médicos hemos dejado de lado, por apatía o por decidía y en algunas ocasiones por miedo, el interés de hacer valer nuestras luchas y peticiones y poco a poco nos estamos convirtiendo en trabajadores desprofesionalizados donde como dice nuestro secretario general, ya no podemos definir el actuar médico en nuestros días.
Poco a poco vemos como en nuestra sociedad vamos perdiendo autoridad y protagonismo en la vida y decisiones sociales en cada una de nuestras respectivas comunidades, veo con pena como los usuarios de nuestros sistemas de salud, curioso que tengamos tantos en un país tan pequeño como el nuestro, han caído poco a poco en el clientelismo que los sistemas económicos convirtieron a todos los servicios públicos, incluido los de salud en donde, hoy en día no llegan acusando dolencias, sino imponiendo el cumplimiento de exigencias en la mayor parte de las ocasiones, fundadas en el pensamiento mercantilista del servicio prepago.
Debemos de reconocer que nuestros servicios de salud han sido diseñados no para impartir salud y prevención, sino para atender a un pueblo enfermo que poco a poco está cayendo en la gravedad de sus dolencias cronificándolas, en lugar de extinguirlas y es el momento de sentarnos a dar soluciones a sacar de este entrampamiento este sistema en salud de exclusión.
Desde las altas autoridades deben dar al gremio, al colega de trinchera, como se decía en tiempos oscuros de nuestro país, ese importante papel, de actuar de aportar en las soluciones y no tener las directrices que tenemos ahora que vienen desde oficinas cómodas de los números fríos que arrojan las estadísticas y los indicadores que son los que mueven a crear las normativas que hoy tenemos, antes de ponerlas en práctica deben de ser consultadas por el personal que vive a diario el problema de brindar servicios de salud con la calidad y la calidez con la que se exigen en un ambiente tan hostil para la práctica y educación en salud y si en realidad son factibles en cada realidad, que aunque parezca increíble cada comunidad no tiene las mismas necesidades ni exige los mismos recursos.
También le hago un llamado a mis colegas médicos para tomar el protagonismo que se requiere para emprender los verdaderos cambios que se necesitan para nuestro gremio, debemos de retomar el protagonismo perdido ya que somos los que estamos al frente de esta batalla tan desigual en contra, no solo de las enfermedades y sus consecuencias sino también de sistemas que nos agobia y ahogan toda iniciativa hundiéndonos en el existencialismo de subsistencia.



