Luis Ríos
El jueves pasado asistí a la entrevista que el salvadoreño Fernando Palomo de ESPN, le hizo al escritor y periodista británico John Carlín, ante más de 300 personas, donde el tema central fue como el liderazgo y sabiduría de Nelson Mandela, permitió que Sudáfrica iniciara su camino hacia la reconciliación y democratización, teniendo como una de sus principales estrategias la pasión que el deporte puede generar en momentos angustiosos para una Nación, lo cual ya lo hemos abordado muchas veces en este periódico.
Creo firmemente que cuando el gobierno y la empresa privada, se unan por una apuesta masiva hacia el deporte, al igual que se hace hacia la educación, será el mejor antídoto para comenzar a bajar esta gravísima fiebre que padece la sociedad de El Salvador. En Santa Tecla, podemos dar cifras de cómo se contuvo esta estadística de sangre y muerte, que iba creciendo cada día en esa linda ciudad.
Carlín, vivió ese momento de transición en Sudáfrica (de la segregación racial a la democracia), el cual ha dejado documentado en su libro “El Factor Humano”, que dio origen a la película “Invictus”, estelarizada por el veterano actor Morgan Freeman, como Nelson Mandela y Mat Damon que hizo el papel de François Piennar, capitán de la selección sudafricana de rugby, conocida como los “Springbooks”, jóvenes símbolos del racismo en Sudáfrica y odiados por los negros, pero que llegaron a ser campeones del mundo en 1995, apoyados por Mandela.
Aunque me apasiona esa historia real del “Apartheid”, que podría servir de ejemplo de liderazgo, sacrificio y honor para los sectores políticos, económicos y deportivos de nuestro país, donde priva la codicia, la mentira y la deshonestidad, mucho más me impresiona la vehemencia y sinceridad con que FESA intenta proyectar su trabajo y que los salvadoreños comprendan la bondad de un esfuerzo que quiere ayudar a los jóvenes de nuestra querida Patria.
La Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), fue la organizadora del evento. Por esa razón, su Presidente Jorge Bahaia, estaba a la entrada del hotel dando la bienvenida a las personas que asistieron a esa entrevista pública.
Nos saludamos con el señor Bahai con toda normalidad: “Que tal Luis, Gracias por venir”. “Gracias a usted Jorge por invitarme”. “Pase adelante”. Cuando me encaminaba hacia adentro agregó con mucho entusiasmo: “Vamos a seguir adelante”.
Cuanto amor sentí en esas palabras de un joven empresario, que normalmente en El Salvador, estaría enfrascado en sus propios negocios, recién llegando de sus vacaciones en Europa o metido en la campaña política para proteger sus negocios, como es lo común en una nación como la nuestra.
Como me gusta pensar y analizar, me dije en ese momento, solo por estas palabras, ya gane con haber venido a este acto, sin todavía haber escuchado absolutamente nada de la heroica lucha de Mandela contra todo un sistema de “hombres blancos”, que había gobernando un país de negros, con oprobio y extrema maldad.
Gané porque sin ninguna mezquindad sentí alegría y esperanza de estar entre esta gente que nos confirma que no todo está perdido, porque siempre habrá alguien que piense diferente y porque además Dios sabe que sinceramente me preocupa la situación de cientos de miles de jóvenes cuscatlecos que no hayan que hacer en este sufrido país.
Cuando Fernando Palomo dijo que como salvadoreños no esperemos que nazca un Mandela en El Salvador, sino que cada uno tengamos ese mismo sentimiento de unión y amor por nuestro país, que nos permita superar toda esa división de odio y rencor entre hermanos que nos está matando, fue precisamente allí donde ubiqué a Jorge Bahaia y comprendí esa alegría y felicidad que observe en su rostro durante todo el evento, donde también se hablaba del ejemplo de FESA y su gran aporte a la sociedad cuscatleca.
Es impresionante la convicción, el amor y la esperanza que la gente de FESA manifiesta en torno a este bello esfuerzo, plagado de solidaridad humana y empresarial, donde así como la ciencia tiene un espacio importante, también la espiritualidad y el humanismo se irradia y se transpira en la expresión y la labor de cada uno ellos.
En un futuro cercano, preguntaré a Jorge Bahai, sino no me equivoqué y puedo detectar cuando algo especial sucede en el corazón de las personas, como esa noche, en la cual también aprendí más de la fe de un puñado de salvadoreños con el nombre de FESA, que del bello ejemplo de un líder como Mandela, quien hábilmente utilizó la grandeza del deporte, para entrelazar fraternalmente sentimientos nacionalistas entre ambas razas en conflicto.
Me consuela el saber que no estamos solos en nuestros sueños y aspiraciones, donde la inspiración muchas veces es más importante que el dinero, porque Mandela demostró que un poema o una canción puede ser esa inspiración que una persona necesita para cambiar su vida.
De hecho, “Invictus” (invicto o invencible), es un poema del inglés William Ernest Henley, de la época victoriana de finales del siglo 19.
Dios quiera que nosotros estemos encontrando esa inspiración y reconciliación que tuvieron los sudafricanos a través del deporte, porque al día siguiente volví a ver a Jorge Bahaia, en la juramentación de la nueva junta directiva de la Asociación de Entrenadores de Fútbol (AEFES), donde también se habló de unificación y de “seguir adelante”.
Fue muy importante para el deporte nacional, que en ese acto de juramentación del pasado viernes, el presidente de la Federación de Fútbol (FESFUT), Carlos Méndez Cabezas, al igual que el Presidente de AEFES, Rubén Vásquez, quien también funge como gerente general del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), hablarán con mucha energía y pasión de trabajar unidos y reconciliados en pro del deporte de las mayorías de este país.
El Presidente de la FESFUT, Méndez Cabezas, reconoció que pueden existir polémicas por la diversidad de criterios en los diferentes sectores y personas que componen el gran universo del fútbol, pero eso es normal y se debe aprovechar para que las decisiones que se tomen tengan más calidad y consenso, según dijo.
Esa reunión de los entrenadores de fútbol, con el Presidente de la FESFUT, el Presidente de FESA y con algunos dirigentes de la tercera división profesional (no así los de primera y segunda como era de esperarse), me parece un buen síntoma de querer cambiar las cosas a través de la unión y la reconciliación.
Lástima que no pudieron estar el Presidente del INDES, Jaime Rodríguez y el Presidente del Comité Olímpico (COES), Eduardo Palomo, quienes sí estuvieron en el dialogo de Fernando Palomo y John Carlín, porque como dije en un análisis del año anterior, aunque parezca imposible una reunión como esa, Dios puede cambiar el corazón de las personas y hacerles ver que todos ellos son claves e importantes, no solo en la recuperación del fútbol, sino de todo el deporte nacional, por lo cual, también sus nombres, quedarán gravados en la historia de reconciliación de toda una Nación.
Yo creo que muchos entrenadores como yo, también sueñan con esta unificación, porque como vivimos a diario la angustia y el temor de nuestros niños y jóvenes, estamos convencidos que es hacia ellos, a quienes tienen que ir dirigidos todos los esfuerzos de estas autoridades del deporte nacional.
Solo los que estamos diariamente sintiendo lo que viven estos jóvenes, podemos darnos cuenta de la importancia de la misión que tiene un FESA, una FESFUT, un INDES, un COES o una AEFES, porque si nos “duele en el alma” a nosotros —por ejemplo— la impotencia de ver que un joven no llega a los entrenos muchas veces porque no tiene ni una cora para el bus, el verlos caminar varios kilómetros para estar en sus sesiones a veces sin comer y enseñando el dedo gordo de su pie o cuando al final no tenemos ni una bolsa de agua que darles para calmar su sed, como no sentirán los padres esta calamidad de sus hijos y peor aun cuando les dicen que un hijo está preso o lo mataron camino a su escuela, donde supuestamente iba porque quería cambiar esta dramática realidad.



