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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:38 h.

Lunes, 23 de Enero de 2012 / 10:08 h

Beatificación e hipocresía

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Miguel Ángel Dueñas Góchez*

Se menciona por todos los medios periodísticos la beatificación de Juan Pablo II y otros personajes. ¿Pero qué hizo esta persona por condenar a los sacerdotes acusados de pedofilia? ¿Qué hizo por canonizar o beatificar a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien siempre denunció desde el púlpito las injusticias contra la población y la represión de que eran objeto miles de salvadoreños y salvadoreños?

Es cierto que hay que respetar las creencias de cada quien, pero, algunas veces o la mayoría de veces, son injustos estos procesos. Hay muchas personas que pasan desapercibidas por el mundo, mereciendo mayores honores y veneración, pudiendo llegar a ser santificadas, pero no es así.

Por lo tanto, si alguien fue buena o mala no es santificándole que vamos a recordarle siempre, sino por lo que hizo o dejó de hacer en vida. Es necesario analizar primero las cosas o situaciones antes de actuar a favor o en contra de alguien. No porque usa sotana va ser santo o santa, sino por sus acciones y cómo se le considera o se le conoce en su vecindario, amigos y amigas o familiares.

Son temas muy delicados de ser abordados, tratándose de creencias religiosas, pero es necesario entender cada una de estas religiones: ¿qué hacen? y ¿por qué lo hacen? No solamente dejarnos dirigir porque así lo dice el dirigente espiritual.

Ingrid Storgen, comenta: “Será cuando la Iglesia deje de minimizar su campo visual, de por sí tan limitado, el momento en que realmente Dios, el que tan selectivo consideran algunos, apruebe que un nuevo santo ingrese en la larga lista de los ya existentes. Milagro es sobrevivir hoy a la ola de horrores en que se están sumergiendo pueblos enteros y milagro será sobrevivir a los que lleguen, cuando se detengan a analizarlo verán que el cielo quedará chico para recibir batallones inmensos de santos y santas (…)”.

Sin negar la complejidad e importancia de este tema, es necesario reconocer que es sólo arista de la problemática.
La misma se ha sobredimensionado y cualquier influencia de la Iglesia y grupos conexos se lee, inmediatamente, como una violación al principio de separación, a la laicidad del Estado.

*Lic. en Relaciones Internacionales.



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