Archivo     |   Búsqueda

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:35 h.

Martes, 17 de Enero de 2012 / 08:07 h

Opinando sin política (670)

  Versión para Imprimir

Eduardo Badía Serra

Justamente a finales del año pasado, en noviembre, se ha celebrado en el país con mucho  esplendor y frescura el bicentenario del llamado “primer grito de la independencia”, como un antecedente ya a la próxima celebración, (diez años son un soplo en el tiempo imaginario), del bicentenario de la misma, el 15 de septiembre del 2021. La celebración fue lúcida, muy elegante, muy armoniosa, muy propia. Nuevas posiciones históricas se fueron expresando ante tal acontecimiento, y ello es saludable. En esto de la campana de La Merced parece que hay mucho que discutir y que dilucidar. Pero está bien que nuestros intelectuales hablen del caso. El Maestro Francisco Gavidia, probablemente el intelectual más profundo de nuestro país, y quizá el único al cual puede darse la calificación de enciclopédico, descubridor del alejandrino francés, quien lo enseñó luego a Darío,

 La princesa está triste…..¿qué tendrá la princesa?
los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

ese Gavidia nuestro que supo entender los planteamientos y los conceptos que sobre la realidad política de su tiempo exponía don Alberto Masferrer, cosa que por cierto muy pocos hicieron, también habló de la independencia de nuestra patria, y lo hizo en una obra a la que llamó Júpiter, (1889). Júpiter era un esclavo negro, propiedad de don José Matías Delgado, quien luego lo cedió a otro prócer, don Santiago José de Celis. Ese esclavo se enamora de la hija de su nuevo amo, Blanca Celis, y por tal amor busca ser prócer.
La obra señala una temática que trata de decirnos que siempre el ejercicio de la libertad implica consecuencias y sacrificios para quien la goza. La libertad y la fuerza son excluyentes, contraproducentes, y donde se encuentra la una no puede estar la otra. Es, así, Júpiter, un drama histórico, y a más de un siglo de su publicación, es aun actual, por lo que puede ser considerado un clásico de la literatura. La Dirección de Publicaciones e Impresos de Concultura publicó en el año 2006 la Obra Dramática II de Gavidia, y en esta se incluye Júpiter. Esta obra, como digo, se recrea en nuestra situación actual, puede reproducirse su trama en personajes nuestros que podrían ser actuales, y por lo tanto, puede darnos perfiles, reflejos, de nuestra situación nacional, y con ello, consejos de cómo conocerla e interpretarla correctamente para poder actuar en consecuencia. Sería bueno leer Júpiter, y en la medida en que vaya siendo leída, ir haciendo el análisis comparado con nuestra situación. Pero en todo caso, el mismo Gavidia, y ello está incluido en la publicación a la que me he referido, nos da una síntesis de su pensamiento que es muy esclarecedor. Lo hace en forma concisa y breve, y como se trata de escuchar a los viejos, a la experiencia que va dando forma a ese don de la sabiduría, yo, de nuevo, ¡cedo la palabra!, esta vez a don Francisco Gavidia, para que él nos hable un poco de su obra. Dice el gran salvadoreño, refiriéndose a su obra Júpiter:
“Puede decirse que el protagonista de este drama es histórico: es una copia, cuyo original es Anastasio Aquino, Rafael Carrera, Rufino Barrios…. Y es doblemente histórico porque ese mismo protagonista simboliza al pueblo: heroico, simpático y grande en más de una ocasión, pero siempre cayendo en un abismo: la tiranía. En 1811, la revolución triunfó sobre el poder colonial por un instante; pero el pueblo se alzó luego sobre los revolucionarios y los entregó al mismo poder colonial. La víctima se volvió contra su salvador, el esclavo contra su libertador. Hay en este asunto para meditar; y ello es la clave de nuestros despotismos posteriores. Se trata de hacer pueblo. La colonia centralizaba arriba y desunía abajo. Tenía en sus manos todo el poder imaginable y aislaba del todo a los individuos; así los hería y anonadaba fácilmente. Es preciso destruir en sentido inverso esa obra que ha penetrado profundamente en nuestro modo de ser: sacar al ciudadano de su aislamiento, es decir, de su debilidad. Unirlo. ¿A quién? A todos. Esto es hacer pueblo de lo que hasta aquí, en todas las esferas sociales, ha sido populacho, sin derechos, sin libertades y sin acción; y esto es realizar por medio seguro lo que tanto persigue el patriotismo, hacer gobierno de lo que hasta hoy ha sido tiranía. Hacer de la tiranía gobierno, y del populacho pueblo, es el fin; ¿por qué medio?, por la libertad. Pero para ser libres es preciso ser fuertes: la asociación, pues, antecede a la libertad.”
Hasta aquí, Gavidia, que nació el 29 de diciembre de 1863, y murió el 22 de septiembre de 1955. Bastantes cosas ha dicho sobre el pueblo y el populacho, sobre la fuerza y la libertad, sobre la necesidad de la unión, sobre el gobierno y la tiranía, ……….. Este Júpiter de Gavidia es otro clásico, un clásico nuestro. Yo, de nuevo, ¡He cedido la palabra! Quien tenga oídos para oír, que oiga; quien tenga ojos para ver, que vea; quien tenga razón para entender, que entienda. 
Por eso, yo digo:
Pueblo, ¡Rechaza las discusiones ligeras!
Pueblo, ¡Cuidado con los cantos de sirena!
Pueblo, ¡Levántate y anda!
Pueblo, ¡Decídete por el cambio! ¡Anida la esperanza!
¿De política? ¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
¿Para qué?
De estas, y de otras cosas, seguiremos hablando, si Diario Co Latino me lo permite.

  Versión para Imprimir


Opiniones

17/08:34 | 20 Años de desacuerdos  Dagoberto Gutiérrez

17/08:34 | En qué hemos fallado  José M. Tojeira

17/08:07 | Más Sabe el diablo por viejo  Hugo López



publicidad