Del Hombreen General
El hombre que se atreve a esclavizar el mundo cuando sabe que no podrá gozar su tiranía sino un momento, ¿a qué no aspiraría si fuera inmortal?
Tienes vida suficiente, pero no la consideras: no estás careciendo de ella, oh, hombre, pero eres pródigo; la desperdicias como si tuvieras más que suficiente.
Debes saber que no es la abundancia la que nos hace ricos, sino la economía.
El sabio continúa viviendo después de su primer período; el tonto siempre está comenzando.
No trabajes para obtener riquezas primero, y pensar como gozarla después. Quien descuida el momento presente desecha todo lo que tiene. Así como la flecha atraviesa el corazón cuando el guerrero ignoraba que venía, así le quitarán a aquél la vida antes que sepa que la tiene.
¿Qué es, pues, la vida, para que el hombre la desee? ¿Qué el aliento, para que él lo ambicione?
¿No es escena de desengaños, una serie de desventuras, una carrera de males, todos reunidos? En el principio, es ignorancia; dolor en el medio, y tristeza al fin.
Como una ola empuja a la otra hasta que ambas se enredan con la que viene más atrás, así un mal sucede a otro mal en la vida del hombre; el dolor mayor y actual se traga al menor, ya pasado. Nuestros terrores son verdaderos males; nuestras esperanzas cuentan con improbabilidades.
Los tontos temen como si fueran mortales y desean como si fueran inmortales.
¿Qué parte de la vida queremos conservar con nosotros? ¿Es la juventud? ¿Podemos amar las orgías, las cosas licenciosas y la temeridad? ¿Es la edad avanzada? ¿Entonces nos gustan las enfermedades y debilidades?
Se dice que las canas inspiran reverencia y que al correr de los días son un honor. La virtud puede añadir reverencia a la flor de la juventud, y sin aquella la edad pone más arrugas en el alma que en la frente.
¿Se respeta la edad porque repugna las rebeldías? ¡Qué justicia hay en esto, cuando no es que la vejez desdeñe el placer, sino que el placer desdeña la vejez!
Sé virtuoso mientras eres joven, así honrarán tu vejez.
En Vos Confío



