Sara Barderas
MADRID/dpa
Aparece sobre el escenario con aires de diva de los años 20. Melena rizada hasta la barbilla, raya ligeramente a la izquierda y un ceñido vestido rojo, a juego con sus labios pintados, que le deja un hombro al aire. Lo mismo canta un tema propio, que se lanza con “Fragile”, una versión en francés del tema de Sting. Lo mismo canta con dejes flamencos, que de ritmos latinoamericanos.
La voz de Eva Cortés (Tegucigalpa, 12 de junio de 1972) tiene un registro amplio, se mueve con soltura en español y otros idiomas. Es sugerente y clara, emotiva y cercana, con reminiscencias del jazz vocal clásico.
Con cuatro discos de estudio a sus espaldas, en cinco años esta mujer se ha convertido en un nombre en alza en la escena del jazz latino en España y Francia. El último de sus álbumes publicados, “Back 2 the Source” (Universal 2011), es un trabajo de standards de jazz cantados principalmente en inglés, sobre los que proyecta una mirada muy personal.
Compositora además de intérprete, está ahora inmersa en la producción de un nuevo disco, grabado esta vez en directo con los otros músicos que conforman su cuarteto. “Pasito a pasito voy avanzando y voy haciendo lo que me hace feliz”, dice en entrevista con la agencia dpa, al día siguiente del concierto en el que, a finales de diciembre, se subió al escenario del Bogui, un club de jazz madrileño, para grabar frente a su público 17 temas.
Algunos eran de sus discos anteriores, algunos no los había grabado antes, otros eran versiones muy particulares de temas conocidos como “Que reste-t-il de nos amours”, que cantó en parte en inglés, acompañada como siempre por sus chicos: el pianista Pepe Rivero, el contrabajista Toño Miguel y el batería Georvis Pico.
Ahora dilucida cuáles de esos temas formarán parte de su nuevo trabajo, que volverá a publicar con Universal. Uno dedicado a su hija, de cuatro años, compuesto poco después de dar a luz. Otro dedicado al barrio en el que pasó su infancia. Una versión en español de “La vie en rose” y hasta un tema que compuso en portugués echando mano de un diccionario online. Su público se volcó con ella, durante un concierto de casi tres horas. “Quise probar varias ideas”, explica Eva Cortés. El disco podría estar ya en abril o mayo en las estanterías de las tiendas de música. “Pero mucha prisa no hay”.
Una persona “atípica”
Belleza latina de ojos grandes y almendrados, la cantante es una persona “atípica”. Lo admite ella misma. Y eso influye mucho en su música. Nacida en la capital de Honduras, llegó a España con casi cuatro años. Pasó su infancia y su adolescencia en Sevilla, rodeada de músicos en su familia que le inculcaron el amor a la música. Se marchó después a Costa Rica. Llegó a Madrid. Vivió un tiempo en París y ahora vive de nuevo en la capital española, desde donde viaja con frecuencia a Nueva York a respirar todo el jazz que puede.
“He estado expuesta a muchas influencias. Todas ellas me marcan y van en mi música”.
De tono dulce y sonrisa continua, la misma que mantiene en el escenario, esta hondureña de nacimiento no ha perdido el acento andaluz de sus años de infancia y adolescencia sevillanas en la barriada de Los Alcores, en la localidad de Mairena de Aljarafe, donde absorbió todo lo que pudo las influencias flamencas y andaluzas que ahora salpican muchos de sus temas. Como “Alcores”, homenaje al lugar en el que pasó sus primeros años y que compuso después de que, viviendo ya en Madrid, una amiga le preguntara si la capital de España huele a azahar, como Sevilla. Ese tema lo incluyó ya en su primer disco, “Sola contigo” (2007), que coprodujo en Chile.
Giros, frases y sobre todo el acento recuerdan en su forma de cantar aquellos años sevillanos. Hasta el punto de que hay quien se ha atrevido a hablar del flamenco de Eva Cortés, un género que exploró en su tercer trabajo, “El mar de mi vida” (2010).
“Me hace gracia que califiquen mi música como flamenco. Es verdad que el acento andaluz siempre ha estado ligado al flamenco y nadie ha cantado con acento andaluz otro tipo de música. Pero el jazz en español no tiene por qué tener acento de Valladolid o La Rioja”, responde.
¿Cómo define Eva Cortés entonces su música? “Yo, más que definirla, la canto, pero no me importa que la definan. La música la voy viviendo, la voy sintiendo y si creo que tiene sentido, pues ahí voy”.
El jazz latino, en el que se la encuadra, lo rechaza como concepto unitario. “Lo único que un artista puede aportar es su propia individualidad y cada artista ha sido expuesto a diversas ‘latinidades”, dice. “¡Mira Esperanza Spalding!”, cantante y bajista estadounidense. “Cada uno lo expresa a su manera. El jazz ha sido siempre una música de mezclas y ahora metemos más ingredientes en esa coctelera y se va abriendo el abanico”.
Y expresando su “latinidad” a su manera tiene ya varias giras internacionales a sus espaldas y ha participado en festivales de jazz importantes dentro y fuera de España. En 2011 estuvo en el de Madrid. Y antes estuvo también en el de San Sebastián, uno de los más reputados en Europa. “Los festivales son como un polo de atracción de músicos de jazz. Sales de tu habitación del hotel y ahí está (el pianista) Herbie Hancock”. Pero la cercanía que tiene con su público cuando actúa en clubs de jazz de Nueva York, París o Madrid no la cambia.
Admiradora del bajista Christian McBride y del pianista Brad Mehldau, se muere por la voz de Johnny Hartman (1923-1983) y el disco que éste grabó en 1963 con el saxofonista John Coltrane (1926-1967). “Es brutal”, asegura.
Fue de hecho el primer álbum de jazz que una joven Eva Cortés compró, sin saber muy bien lo que estaba llevándose. Lejos quedan esos tiempos. Pero si tiene que decir sólo un nombre cuando se le pregunta por el músico al que más admira, responde Camarón. De toda la historia de la música, se queda con la ópera “La flauta mágica”, de Mozart. Reminiscencias, dice, de su carrera universitaria de Filología Alemana, otra de las cosas que sorprenden de esta mujer “atípica” a la que no le asustan las intensidades ni los retos.
Su sueño: “Seguir, seguir llevando a cabo cada locura que se me ocurra”. Para este 2012 ya tiene una gira programada dentro y fuera de España. Y algún proyecto más que de momento prefiere no desvelar. “Ahora estoy con el disco, más adelante, cuando se vaya conformando ese proyecto, ¡ya te lo haré saber!”, dice entre risas.



