En la “onda” propagandística de muchas alcaldías de ganar simpatías electorales con maquillajes en lo más visible de la ciudad, el Alcalde de San Salvador, tras pavimentar la Plaza de las Américas, el redondel Masferrer, la plaza Beethoven, abrir y pavimentar senderos desforestando más en lo que queda de la ex finca El Espino, ahora “embellecerá” con jardines y un espejo de agua la plaza Barrios, ¿cuántos árboles de ese ya asoleado lugar van a ser talados?...
Allí y en el hipócritamente llamado “Hermano Lejano”, gastará el Alcalde casi $ 300,000, sacados de las incrementadas tasas. ¿No sería más beneficioso crear lugares de diversión para muchachos, en los barrios más pobres de la ciudad?; eso ayudaría a contribuir a un ambiente reorientador de las rebeldías juveniles. Pero restar material humano al crimen que tan provechosamente usa la derecha para publicitar violencia y temores, creando un mercado para vender armas, vender seguridad (casi 20,000 policías privados), proporcionan personal “majada” para facilitar el tráfico de drogas que conocidamente tiene su corredor en este país. Crear esos lugares de diversión no es pues una acción que conviene a esa derecha, pero sí lo es, comprar cemento para “activar” la industria.
Malicia excesiva?... Preferible a la ingenuidad.



