FRANCIS FANCI
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Así como el ser humano sufre a lo largo de su vida, sucesivos y constantes cambios y transformaciones, no solo en el plano físico, sino también en el sentir y pensar; los pueblos como un solo ente colectivo, pasan por los mismos cambios. El urbanismo, el aumento de la población, la tecnología; son algunos cambios físicos que experimenta inevitablemente la población en su totalidad.
Así como el ser humano no puede evitar el acné juvenil, las canas, arrugas o calvicie, un país no puede evitar los cambios sociales o naturales y tanto en el individuo como en los pueblos, mantenerse vivo es ajustarse psicológicamente, moralmente y espiritualmente a esos cambios.
Si los habitantes de un país no ajustan sus mentes a los cambios que se dan en el área geopolítica mundial y solo repiten y reviven las mismas formas de ver el mundo, cuando esas visiones nos han llevado a existir más que a vivir, tal país se estanca y muere.
Es necesario dejar otros conceptos míticos, condicionamientos y arcaicos paradigmas; la vida para muchos es diariamente saltar de la cama al escuchar la alarma del despertador y comenzar en la ducha la maratónica carrera cotidiana, pasar el día bajo presión y al regresar a casa sumergirse en el mundo irreal de la pantalla, llenarse de cosas adquiridas al crédito.
Muchos solo son zompopos humanos en una zompopera o un ovino más en el rebaño; valores tales como el amor, la honestidad, la justicia, la veracidad, la espiritualidad no religiosa, se nos escapan como agua entre los dedos. Algo no anda bien, el camino que llevamos no es el bueno ¡tenemos que retomar el rumbo!
En alguna parte de nuestra historia nos extraviamos; la medicina no ha erradicado la enfermedad y la muerte, la ley y la justicia no han erradicado el crimen, la ciencia nos ha decepcionado cuando es utilizada para la fabricación de armas para la destrucción masiva y los líderes religiosos, que tanto abundan, no han erradicado del corazón de los humanos el egoísmo, la codicia, la soberbia y la vanidad, reinando entre todas las iglesias la intolerancia recíproca.
Moriremos, irremediablemente nos destruiremos si no revalorizamos este maravilloso milagro que llamamos: La vida.
LO QUE EL MUNDO NECESITA
ES AMOR.



