La frustrada impaciencia del voto duro del FMLN, así como de un estimado de 500,000 de ciudadanos no partidarios que les acompañaron con su sufragio. para darle la primer presidencia a un partido de izquierda, alentados por la esperanza de un radical cambio a los veinte años de latrocinios de los gobiernos de ARENA; a riesgo, de parecer que también nosotros olvidamos los frenos – mezclados con culpables acomodamientos – que obstruyen esos necesarios cambios, trasladamos esa frustración por no ver realizados los cambios esperados.
Es que a la esperanza de ver rápidamente un giro de 90 grados en todas las actuaciones gubernamentales, de ver una conducta radicalmente diferente de todos los nuevos funcionarios, se advierte que muchos de ellos no se diferencian de los de ARENA, PCN y PDC (viajes, gangas, comidas gratis y mil bayuncadas y raterías más).
Y si eso no fuera suficiente, la renuencia de muchas de las dependencias ejecutivas a cumplir la transparencia prometida (el periódico digital “El Faro” puntualiza varios casos de obstrucción) y las continuadas diferencias con el partido ganador de las elecciones, manifestadas desde el inicio con la pública llamada de atención a dos de los más comprometidos y eficientes Ministros salidos de las filas del FMLN, ha seguido una persistente conducta confrontativa que ha llevado a remociones aparentemente inmotivadas, como la reciente remoción del Ministro de Seguridad. La prudencia con que se ha reaccionado ante la pública prepotencia, no es compartida por la generalidad de partidarios.
Y para añadir confrontación, ahora se da la renuncia del Director del Organismo de Inteligencia del Estado, Eduardo Linares y antes fue la del Coordinador e Seguridad Sr. Hato Hasbún. Todo alimenta la inconformidad de los partidarios del FMLN, quienes desconocedores de las motivaciones de su partido no se explican el silencio de los más altos dirigentes. Es una situación compleja que no podemos calificar quienes no participamos de los intríngulis partidarios, pero que motivan la espontánea reacción de las bases de ese partido. Es esa purga de connotados elementos, la que da base al descontento en los duros del partido y pone en riesgo debilitar la voluntad de voto en el medio millón de sufragantes no partidarios que le dieron la victoria a su partido. Nada fácil de resolver y más aun para quienes somos ajenos a los entresijos partidarios.
Una pista
Lo tomamos de “El Faro” y copiamos.
La embajada estadounidense ya había consignado la desconfianza hacia Linares. Uno de los cables de esa representación (WikiLeaks) de diciembre de 2010, expresa las sospechas del mandatario; el encargado de negocios de la Embajada USA “aseguró que la desconfianza era tal, que ya había considerado marginar su trabajo, reducirle gradualmente el presupuesto o quitarle funciones de inteligencia y trasladarlas a la Fuerza Armada”.
Como siempre, la información que tiene la embajada USA (proporcionada seguramente por algún salvadoreño) es fundamental para las intervenciones en nuestra política nacional. Viene al caso citar una anécdota tomada de la biografía del Dr. Jorge Bustamante, nuestro fundador y ex Presidente del CCD: en una ocasión conversando amistosamente con un Embajador USA aquí, del porqué en los EE.UU. no había golpes de Estado (en El Salvador hemos tenido siete, en 50 años), la razón, le dijo el Dr. Bustamante es que “en Washington no hay Embajador gringo”. Ambos rieron de buena gana.
Una sugerencia al FMLN
Sin pecar por ingenuidad, sugerimos. La cúpula partidaria de ese partido debería estudiar (hasta ahora su prudencia ha superado las prepotencias sufridas) la forma de hacer comprender a sus bases su actitud tolerante, cuidándose de no echar leña al fuego so pena de alentar disidencias y so pena de desalentar a ese voto no partidario con el que se logran mayorías que le permiten la victoria electoral. Nada fácil. A la cúpula partidaria le tocan las respuestas, si no quieren devolver en bandeja a la derecha, los resultados positivos de las últimas elecciones. Nosotros sólo vemos desde la barrera.



