Miguel Ángel Dueñas Góchez*
En muchos anuncios publicitarios ubicados en vallas, nos damos cuenta de cómo impera el lenguaje patriarcal. Por ejemplo, cerca del redondel “Schafik Jorge Handal”, se lee “el arma más poderoso de los hombres es el voto”. ¿Será por eso que todos los jefes de fracción y hasta el último partido que ha surgido en nuestro país El Salvador tiene de representantes a hombres?.
Ya pasaron más de 200 años y celebramos o celebran el bicentenario del Primer Grito de Independencia pero se sigue invisibilizando a la mujer, tanto en el área política, económica y social. Ciertamente hay vallas publicitarias exhibiendo a la mujer, pero como objeto sexual, no con todas sus virtudes y derechos.
En la misma Biblia dice el trato que debe dársele a la mujer “(...) dando honor a la mujer como al vaso más frágil» (1P 3.7). El Cantar de los Cantares 8:6-7 (Biblia), menciona: “Las aguas torrenciales, no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien ofreciera todos sus tesoros por el amor, del todo serían despreciados”.
Pero en otros espacios se le acusa por su vestuario, porque participa en espacios públicos y en un evento da mejores aportes que los hombres, porque coacciona y defiende sus derechos cuando es necesario.
Leído todo lo anterior, nos damos cuenta que no han bastado 200 años o más para cambiar y sensibilizar a quienes tienen cargos públicos o utilizan dichos cargos para favorecer su ego y discriminación hacia la mujer. Con ello no se quiere decir que solamente se experimenta tal discriminación en los estratos altos, sino en todos los niveles incluyendo a las mismas mujeres, cuando mantienen cierta apatía hacia la defensa y visibilización de sus derechos.
Por lo que el debate actual sobre el Estado laico pone sobre el tapete, por un lado, el derecho de las personas para decidir autónomamente sobre sus cuerpos y sus vidas y principalmente la posibilidad de que las mujeres sean ciudadanas plenas. Y por otro lado, nos enfrentamos a corporaciones de poder que buscan –y en muchos casos lo logran– que las normas que rigen para sus integrantes se impongan al conjunto de la sociedad mediante su incidencia en el Estado.
*Lic. en Relaciones Internacionales.
Movimiento por una Cultura Laica (MCL)
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