MSP. Dr. Roberto German Tobar Ponce
El Salvador es un país de 21,041 km2, con una población de 5.744.113 habitantes, catalogado de renta baja y según la clasificación del Banco Mundial, son de renta baja los países cuya renta per cápita es inferior a $746. Al presente, las entidades que valoran la situación económica mundial como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han hecho una evaluación de su macroeconomía y microeconomía aparejado con la tributación estatal, habiendo encontrado una crisis en el gasto corriente del gobierno, el cual es un denominador común en El Salvador y el resto de los países Latinoamericanos, por esto se ha iniciado un debate sobre la conveniencia de la nueva reforma fiscal.
El analista económico, Ingeniero Chousy dijo que los empresarios tienen que ser consientes de que si el gobierno no aborda el tema de la Reforma tributaria ahora, se va a perder mucho más dinero. Hay información de que aumentó la deuda gubernamental en $ 500 millones de dólares, y el crecimiento económico en este año será solo del 1,2%, con una inflación del 6.5%.
Existe información, por parte del Ministerio de Hacienda, de que 27 grandes empresas no tributaron en 2008 el 25% del impuesto de la renta dejando el estado de percibir la cantidad de 87 millones de dólares, esto los evidencia de porqué es que se niegan a aceptar la reforma fiscal, también será necesario que el gobierno haga ajustes de $ 300 millones para evitar un desbalance entre los gastos y los ingresos, por lo que el Presidente de la República tendrá que echar andar un plan de austeridad del gasto gubernamental, así como el Ministerio ha revisado las evasiones tributarias de muchas empresas, también es necesario que el gobierno revise las ganancias de TELECOM, pues cuando les toca distribuir las ganancias del año, a los pequeños accionistas, se burlan de ellos, manifestándoles que el 80% de las ganancias se han invertido, y así sacan esa millonaria inversión fuera del país, lo cual hace que muchos accionistas minoritarios al no recibir correctamente sus dividendos de esta transnacional los obligan a venderles sus acciones, por eso es necesario que la Corte de Cuentas ponga mas ojo a este tipo de Empresas que no solo evaden los impuestos sino que les quitan a los pequeños accionistas sus utilidades a las que tienen derecho; además, son muchas las interpretaciones que se han hecho de la crisis, por lo que el diagnostico de la enfermedad parece estar completo , pero lo que aun no ha generado consenso es el tratamiento, debido a la complejidad del cuadro que se nos presenta, y se intuye con claridad que las recetas convencionales y tradicionales de cualquier trinchera que vengan no funcionaran, sin embargo, hay una especie de temor paralizante que inhibe el diseño de caminos radicalmente distintos que pudieran eventualmente sacarnos de la crisis, el temor es entendible, porque no es nada fácil renunciar a diseños estratégicos o construcciones teóricas e ideológicas en las que se han cimentado durante largo tiempo no solo creencias y esperanzas, incluso pasiones, ya que el FMI estima que los países Latinoamericanos con estrecha relación con los Estados Unidos y con Europa tendrán una desaceleración económica mas fuerte, con una disminución del comercio, remesas y flujo del turismo. Pero el hecho es que la magnitud de la crisis parece trascender nuestra capacidad de asimilarla plenamente, pues no solo es económica, ni es solo social, cultural o política, de alguna manera es una convergencia de todas.
En lo político, la crisis se ve agudizada por la ineficacia de las instituciones políticas representativas frente a la acción de las elites de poder financiero y el involucramiento creciente internacional en las decisiones políticas, tales realidades son el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), además la falta de control que la ciudadanía tiene sobre las burocracias públicas. Nuestro universo político es carente de fundamentos éticos, el control de la vida social, la carrera armamentista y la falta de cultura democrática plena. En lo social, la creciente exclusión social y política y el empobrecimiento de las grandes masas, han hecho inmanejable los conflictos en el seno de las sociedades. En lo económico, el sistema ha sufrido la globalización de la economía, con el resurgimiento del complejo militar en la vida económica de los países. Todo esto pone en desventaja a los países en desarrollo y los obliga con la complicidad de los gobernantes y clases dominantes a enormes sacrificios y costos sociales para sanear sus sistemas financieros y pagar sus deudas con los acreedores del mundo industrializado. Ante la crisis que vivimos, el desarrollo de nuestro país, deberá estar orientado en gran medida hacia la satisfacción de las necesidades humanas, donde se obliga a interpretar la realidad y a evaluar el mundo, las personas y sus procesos, de una manera distinta a la convencional. Es importante saber que el desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos, por eso es importante diferenciar que el PIB es un indicador de crecimiento cualitativo de los objetos, ahora un indicador cualitativo de las personas podría ser la calidad de vida de las personas. Ante esto nos preguntamos qué es lo que determina la calidad de vida de las personas, y esto dependerá de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales, aunque estas necesidades son infinitas en nuestra población y tienden a variar de una cultura a otra y en periodos diferentes, cada sistema económico, social y político adopta diferentes estilos para la satisfacción de las mismas necesidades humanas.
Es importante saber que lo que está culturalmente determinado no son las necesidades sino las satisfacciones de esas necesidades. Hoy, en día, las personas pueden clasificarse por debajo de un determinado umbral de su ingreso, la noción es estrictamente economicista. Es conveniente hablar de pobrezas en el buen sentido de la palabra pues su dimensión es más amplia, ya que cualquier necesidad humana fundamental que no es adecuadamente satisfecha revela una pobreza humana, por ejemplo: La pobreza de subsistencia (alimentación y abrigo insuficiente), La pobreza de protección (sistema de salud ineficiente, a la violencia, la carrera armamentista). La pobreza de afecto (Autoritarismo, opresión, las relaciones de explotación con el medio ambiente) La pobreza de entendimiento (Deficiente calidad de la Educación), Pobreza de participación (Marginación y discriminación de mujeres, niños y minorías), Pobreza de Identidad (imposición de valores extraños a culturas locales y regionales, emigración forzada, exilio político).
La gran mayoría de los análisis económicos están de acuerdo que el crecimiento generalizado del desempleo y la magnitud del endeudamiento externo del tercer mundo, constituyen dos de los problemas económicos más importantes del mundo actual. Pero en algunos países de América Latina habría que agregar la inflación, y el desempleo es un problema en mayor o menor grado, siempre ha existido en el mundo industrial, un individuo que sufre una prolongada cesantía cae en montaña rusa emocional, la cual comprende, a) shock, b) Optimismo, c) Pesimismo, y d) fatalismo. Esta última etapa representa la transición de la inactividad a la frustración. La deuda externa del país y del resto del tercer mundo será responsable de mantener al sistema bancario internacional robusto y sano. Una gran cantidad de países tendrán que someterse a costa de quedar debilitados y enfermos. El político británico John Gummer dijo que Estados Unidos importa los ahorros del resto del mundo y exporta la inflación, lo cual genera un gran problema, pues debido a un dólar americano sobrevaluado y a tasas de interés exorbitante, las naciones deudoras deberán pasar por todas las penurias para poder maximizar sus ingresos por conceptos de exportaciones, lo cual generara hambruna y un empobrecimiento de los países.
El temor por la salud de la moneda irradia sentimientos colectivos de creciente pesimismo respecto al estado y del futuro de las personas, el componente hiperinflacionario no solo tiene componentes económicos, sino psicológicos y sociales. Los economistas tienden a decir que la economía está para servir a las personas, y no las personas para servir a la economía. Los esfuerzos por establecer un nuevo orden económico internacional y una nueva división internacional del trabajo, no han logrado atenuar la dependencia económica financiera, tecnológica y cultural de los países en desarrollo respecto de las naciones industrializadas.
El auge del capital financiero ha restringido aun más la capacidad y el derecho de los países deudores de decidir sobre sus propios destinos. Al respecto, las políticas de ajuste impuestas por el fondo monetario internacional a los gobiernos de los países Latinoamericanos, que solicitan créditos para pagar los desorbitantes servicios de sus deudas, reflejan el poder de la banca privada internacional para mermar la soberanía de los países pobres. La concentración económica y la centralización de las decisiones políticas generan y refuerzan dependencias entre diferentes niveles de poder, es decir los países pobres están sometidos al árbitrio de los países ricos, y al interior de los países pobres sucede lo mismo que entre países pobres y ricos.
Es de importancia que las relaciones de dependencia van de arriba hacia abajo, de lo macro a lo micro, es decir, la auto dependencia económica de los pueblos. Termino este artículo, como siempre lo hago, con un mensaje, esta vez de José Martí, quien dijo: “Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad”.



