El Presidente de la República, Mauricio Funes, participó ayer en el acto de inicio de la construcción del último tramo de la “Diego de Holguín”, una carretera que fue dejada inconclusa por el último gobierno de ARENA, pese que había fondos internacionales, producto de un préstamo.
La “Diego de Holguín” es una estratégica carretera, que pretende descongestionar Santa Tecla, al evitar el paso automotor por sus principales calles. En dicha carretera, se espere circulen unos 50 mil automóviles diariamente.
La “Diego de Holguín” se ha convertido en símbolo de corrupción del gobierno del expresidente Antonio Saca, pues, se desconoce el paradero de los fondos restantes para la construcción de la carretera.
Por esa corrupción deberían estar presos por lo menos dos ex ministros de Obras Públicos, pero, dado a que tenemos instituciones deficientes y hasta permisivas con los delitos de cuello blanco, como la corrupción, nadie guarda prisión por los desfalcos al estado.
En el gobierno del Ex presidente Saca se habló mucho de corrupción, pero nadie, se ha atrevido a realizar denuncias o presentar pruebas contra los corruptos de los gobiernos areneros.
Y en los casos que sí se presentaron, la Fiscalía General de la República, va muy lenta. El actual ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez; el de Gobernación, hoy de Trabajo, Humberto Centeno, y la Ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, presentaron sendas denuncias, en el primer año de este gobierno, contra ex funcionarios de ARENA, pero los casos no han sido llevados a las instancias judiciales.
La “Diego de Holguín”, es quizá, la obra más concreta de la corrupción de los gobierno areneros, y de la desidia de la justicia salvadoreña. Así como nadie sabe a donde fue aparar el monto millonario para construir hospitales, nadie tampoco sabe donde fue a parar el fondo para la “Diego de Holguín”, y quizá nunca lo sabremos.
De lo que si debemos estar seguros es de que el gobierno del Presidente Mauricio Funes si dará término a esta obra, y de la forma más transparente.
Ese fue el compromiso del mandatario, al decir que: “este bulevar no va a ser más el bulevar de la desidia, ahora va a ser el bulevar de la honradez”.
Y es que, según el Presidente Funes, se han adoptado los mecanismos necesarios para transparentar la ejecución de la obra y garantizar su calidad.
La conclusión de la obra era un compromiso del Gobierno del Cambio, pero, no pudo honrarse antes, porque, además de la falta de dinero, había impedimentos legales, que se han dirimido en más de año y medio, que no solo ha afectado por la falta de la obra como tal, sino, económicamente, también.



