Archivo     |   Búsqueda    |   DiarioCoLatino FB    |  DiarioCoLatino Twitter

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Martes 21 de Mayo de 2013
Última actualización : 15/06:45 h.

Viernes, 02 de Diciembre de 2011 / 09:14 h

Una tradición de larga data: Los Cumpas festejan a sus santos y unión de dos pueblos

  Versión para Imprimir

Texto y fotografía Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino
 
Las Cuevas de “Istucal”, “La Peña” o la cueva como popularmente le llaman los lugareños, cobra vida año con año. Hombres, mujeres, niños y jóvenes, acuden con fervor para acompañar a las imágenes de San Cristóbal y San Lucas, con flores, comida, bebida y abrigo, para desarrollar uno de los mayores rituales que se ha conservado en los últimos seis siglos.

El lugar es el punto de partida a la entrada del verano, escogido en el último fin de semana de noviembre para recordar una de las celebraciones más representativas y que demuestra la hermandad de las comunidades indígenas de la zona occidental.

 “Cuisnahuat. Bienvenidos Compadres de Jayaque y Tepecoyo”, es la leyenda que se lee al pie de la montaña y entrada de la cueva, un lugar sagrado para sus habitantes y de descanso para San Cristóbal patrono de Jayaque y Tepecoyo, departamento de La Libertad, quién junto a su comunidad acompañan a San Lucas, patrono de Cuisnahuat, en Sonsonate a su comunidad.

La historia cuenta que San Lucas es invitado a pasar el invierno en las tierras altas de Tepecoyo y Jayaque, se unen a ellos San Esteban, San José y San Antonio del Monte, posteriormente se regresa en el verano.

La salida de Cuisnahuat se da entre 22 y 23 de julio.

Se dice que está tradición data del siglo XVI, es decir el año 1500, a la fecha es una de las celebraciones más importantes de la zona, y refleja la hermandad de estos pueblos originarios, quienes conservan la tradición de “Los Cumpas”.

“La Cueva” recobró vida desde la noche del viernes cuando llegaron al lugar a pernoctar los visitantes. En un pequeño altar las imágenes de los santos descansaron, entre el frío de la montaña y el jolgorio de las personas, se pasa la noche.

Ahí se preparan para un peregrinar, el sábado, de más de 10 kilómetros, es decir una caminata que dura toda la mañana, y que al filo del mediodía les permite ser recibidos por una multitud de personas, entre ellos los organizadores los Mayordomos de las respectivas comunidades.

En la montaña aprovechan para obtener el “agua sagrada”, líquido que brota de la montaña y que es aprovechado para limpieza espiritual.

Pasadas las siete de la mañana, emprenden la ruta hasta Cuisnahuat, a pie recorren la carretera principal, dos de ellos se alternan las imágenes que van en sus respectivos camerinos.

La tradición es una mezcla religiosa, pagana y con un fuerte componente cultural.

A la entrada del pueblo de Cuisnahuat, María de Jesús Coreto, ha preparado un altar en acción de gracias a ambos santos, por favores recibidos. Luego del rezo se reparte pan dulce y sodas, a los peregrinos. Estos después de una pausa emprenden la ruta, y al filo de las 12 del mediodía se da el recibimiento.

Entre pobladores, turistas y la danza de Los Cumpas, son recibidas las imágenes, en medio de una multitud, un agobiante calor, y los saludos de las respectivas cofradías. En este encuentro se intercambian regalos entre las autoridades indígenas y se les da alojamiento a los visitantes que llegan extenuados por la ruta a pie. Así se vive esta tradición cada año.

  Versión para Imprimir


Trazos Culturales

2/09:14 | El asesinato de Jaime Apolonio Baires Turcios



publicidad