Carlos Rafael Baires Turcios, autor de El asesinato de Jaime Apolonio Baires Turcios.
Por Néstor Martínez
Editor Trazos Culturales
A muchos salvadoreños, en especial para las nuevas generaciones, les resulta increíble el que en el país hubo torturadores, la derecha, por supuesto, niega la barbarie que cometieron a nombre del anticomunismo (estúpida idea que aún tiene ecos, por ejemplo si se leen declaraciones del diputado Rodolfo Parker, editoriales de El Diario de Hoy, el himno de arena, declaraciones de dirigentes areneros o de ex militares que dirigieron las masacres y asesinatos). ¡Tan ciegos están! Pero hay verdades que duelen y se les recuerda con la crudeza con que cometieron sus crímenes.
Tal es el testimonio relatado en el libro "El asesinato de Jaime Apolonio Baires Turcios", escrito por Carlos Rafael Baires Turcios, en el que se relata el verdadero calvario de buscar, aún entre los asesinos, a su hermano, catedrático de la Universidad de El Salvador, y no solo eso, tras el calvario de la búsqueda el dolor de ver a su hermano agonizante por la torturas en la cárcel de la desaparecida guardia nacional.
El libro incluye los diálogos que tuvieron con Roberto d´Aubuisson, fundador de los escuadrones de la muerte, los médicos que firmaron una acta de defunción sin mencionar la tortura… es un relato de primera mano, escrito sin el apasionamiento ideológico sino con la verdad en la mano. Tras leerlo usted se preguntará cuántos jóvenes, estudiantes, profesionales, intelectuales, obreros, empleados, mujeres, fueron torturados y asesinados en esas malditas cárceles, cuyos gritos aún demandan justicia de los asesinos que aún caminan por las calles de El Salvador.
Carlos Rafael Baires Turcios, se asomó a Diario Co Latino, así que conversamos sobre su libro, y he aquí un poco de esa interesante conversación, por cierto, el libro está a la venta en las oficinas de Diario Co Latino, a un costo de $10.
¿Qué le motivó a escribir el libro?
Sencillamente la denuncia de un crimen cometido en la década del 79 por la tiranía militar de entonces. O sea, tenía que hacer la investigación de los hechos resales, porque allí no hay inventos, es un relato de hechos verídicos.
¿Cuál es el objetivo, entonces?
Bueno, denunciar que la tortura no es un metido de interrogación ni de investigación para ningún tipo de situaciones políticas o no políticas. La tortura está prohibida por los convenios de Ginebra desde hace mucho tiempo, y lo que se quiere es de que en este país no se utilice la tortura como un medio de investigación o interrogación nunca más.
¿Es un libro para el futuro?
Claro, las cosas del pasado siempre tienen presencia en el futuro, porque el pasado es el que nos enseña lo que tenemos que corregir o no corregir.
¿En ese sentido qué le recomienda a los lectores?
Que lo lean con tranquilidad, con un análisis, que, incluso, opinen sobre eso. Es una cuestión que eeeee, existe… yo no soy escritor, pero me explican que dentro de las cuestiones literarias existe lo que es relato, lo que es testimonio, y supuestamente, digo supuestamente porque desconozco lo que es la literatura en el sentido de escribir, que el testimonio es lo real y en el relato pueden existir cosas que son ciertas o no ciertas, entonces, yo he presentado un testimonio de hechos verídicos, reales.
¿Es su hermano el del caso?
Sí, él fue el que sufrió los vejámenes, murió a consecuencia de la tortura. El libro tiene mención de personas que están vivas y que fueron parte del ejército.
¿Es una reivindicación a la memoria de su hermano?
No solo a la memoria de mi hermano, sino para todos aquellos que dieron su vida inocentemente. Cuando digo inocentemente es que, o eran personas profesionales de pensamiento muy elevado intelectualmente, y con solo el hecho de ser maestros de la Universidad de El Salvador, rana enemigos del régimen, de la casta militar y del capitalista, porque allí, en el libro, está demostrado que d´Aubuisson me contesta a mí, dice que el alto mando militar y la oligarquía salvadoreña han decidido que todito aquello que huela a comunismo hay que extirparlo, y el libro, como le vuelvo a repetir, menciona personas que están vivas, que dan fe y testimonio de que eso fue real.



