El movimiento de los indignados ha tomado fuerza en los EE.UU.. “Ocupa Wall Street”, L.A., Philadelphia y más ciudades, pondrán a prueba la democracia del “poder decir y opinar” con que se da escape a las tensiones políticas y sociales en ese país.
Se suman diferentes demandas. A los desempleados y los empobrecidos por la voracidad del sector financiero, se han sumado rápidamente los millones de inmigrantes que están siendo cada vez más acosados por leyes y por sectores xenófobos; se ha sumado igualmente la gente de color, blanco de la disminución de servicios sociales de salud y educación.
Esas protestas callejeras serán más sostenibles por la capacidad económica de sus protagonistas, no vulnerables como son quienes salen a protestar en nuestros países del tercer mundo. Y las masivas adhesiones por el uso de la red, ya ha mostrado su efectividad en el norte de Africa.
El egoísta modelo pierde fuerzas; ya el gobierno USA comienza a reprimir (Philadelphia y L.A., este miércoles) tal como lo ha alentado en otros países, para asegurarse regímenes que venden la soberanía nacional y sus recursos naturales.
¿Qué sucederá tras estas mundiales manifestaciones de repudio al voraz sistema financiero?...; la fuerza de opinión mundial de grandes grupos de clase media – buen nivel educativo, todavía con suficiente solvencia económica y expresando un fundado nivel de conciencia; “pienso, luego estorbo” reza uno de los carteles en España — tienen el potencial de llevar “la metamorfosis de la sociedad hacia una nueva civilización” que revierta el sistema, que acumula su riqueza sobre la hambruna africana y el saqueo de los recursos naturales de los países del tercer mundo. “No es crisis, es estafa” reza otro cartel español.
¿Hasta cuándo los venales “politólogos” y “analistas” que se exhiben en nuestros Medios, continuarán defendiendo el modelo económico que califica de criminal al pandillero que roba tres dólares, pero virtuoso “financista” al agiotista que gana intereses del 100 % cuando da a crédito un producto?. ¿Y cuántos funcionarios y “empresarios” participan en el lavado?, pues bancos y pantallas comerciales se necesitan para lavar dinero.



