El viernes pasado, con diversas actividades, la dirigencia del FMLN, los militantes, y lo más importante, los veteranos de guerra, conmemoraron la más importante maniobra militar de la guerrilla salvadoreña, denominada “Hasta el Tope y Punto”.
Esa operación militar buscaba el triunfo militar de la guerrilla, mediante la insurrección popular. Esta última, no se dio, pese a la incorporación de un número importante de la sociedad civil.
Y si bien no se pudo insurreccionar al pueblo, el nivel de combate, principalmente en la ciudad capital, puso en claro que la guerrilla ni había sido vencida como informaban a diario los medios de comunicación de la derecha, ni mucho menos aniquilada.
En su desesperación, el alto mando militar recurrió al terror, y en ese marco ordena la masacre de los sacerdotes jesuitas, que fue cometido la madrugada del 16 de noviembre de 1989, y la persecución de diferentes líderes sociales y populares, que se salvaron porque se refugiaron a tiempo.
La ofensiva guerrillera y el asesinato de los jesuitas, aceleró la salida pacífica, por medio del diálogo, a la guerra civil que duró 12 años.
Recordar esa hazaña guerrillera es importante para las nuevas generaciones.
Que sepan que en este país se instauró un gobierno oligárquico militar, que obligó a los sectores populares, guiados por líderes universitarios, a una guerra civil, que garantizara la justicia social, el respeto de los derechos políticos y mejores condiciones económicas para todos y todas.
La guerra fue cruel, pues hubo muertos en ambos bandos, pero también de la población civil.
Las nuevas generaciones, deben saber, que cuando en este país se han cerrado los espacios, la lucha social primero, y armada después, ha sido la respuesta. La primera acción de este tipo la encabezó el dirigente indígena Anastasio Aquino, en 1833; el levantamiento indígena y campesino de 1932, y la guerra revolucionaria de 1980-1992, vanguardizada por el FMLN.
Después de la firma de la paz, el 12 de enero de 1992, se abrieron importantes espacios, sobre todo políticos, los cuales han sido importantes, como por ejemplo, que los comunistas y socialistas, así como los derechistas podemos vivir en el mismo país y aspirar a gobernar por medio de las elecciones.
Que la seguridad pública es tarea de civiles y no de militares y se creó la Policía Nacional Civil.
Las nuevas generaciones deben saber, que en lo económico, sí, no se ha avanzado nada, por el contrario. Y es que las oligarquías, hoy mezcladas con capital transnacional, sigue con los mismos mecanismos de explotación; se niegan a pagar impuestos para la seguridad, la salud y la educación. Mientras otros empresarios se quedan con la renta y con el IVA, es decir, le roban al estado, le roban al pueblo.
Entonces, recordar la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre de 1989, es recordarle también a la oligarquía que ellos fueron los causantes de la guerra civil en el país, y que siguen en deuda con este pueblo, que les cumplió, al entregar las armas, tras la firma de la paz.



