El economista en jefe del FMI ha declarado recientemente que la economía mundial ha entrado en una peligrosa fase, pese a un crecimiento global del 4 % calculado para 2011 y 2012; es el fuerte crecimiento en China, Brasil e India lo que compensará las bajas en Europa y USA. Explica que la situación se dará porque “debido a la crisis por el abultamiento de las deudas soberanas de Europa, los bancos han reducido el crédito y retienen sus capitales”.
Aunque en lo que toca a El Salvador, lo que aquí repercuta no incide en esa crisis mundial y mucho menos las opiniones o incluso estudios que aquí se originen, nuestra dependencia a USA agravada por la dolarización, las consecuentes amarraduras de una política monetaria entregada, el TLC y el abandono que sufrió la agricultura en los pasados veinte años, nos vuelve más vulnerables a ser arrastrados por el torbellino. En consecuencia, es obvio que es necesaria la planificación de medidas que nos excluyan, en lo posible, de los problemas que se ha creado el sistema económico de los países más desarrollados; tarea difícil considerando que ARENA suprimió con la dolarización, una herramienta para una política monetaria. En consecuencia, son más que oportunos los esfuerzos que se están haciendo para reactivar la producción de granos básicos destinados a consumir internamente, puesto que su exportación sólo favorecería al gran capital y mantendría la escasez y carestía; pero naturalmente no serán esos plausibles pasos, suficientes para darle un mayor valor a los sueldos de miles de asalariados mal pagados. El estudio de cómo escapar, si es posible, a la crisis de los grandes países, pasa por una independencia de producción de alimentos para beneficio de la población del país; todo lo contrario de las ataduras del TLC que nos pone en manos del comercio exterior (y de la especulación de nuestra clase dominante) y en consecuencia, vulnerables a los problemas de otros.
Si para la población, la situación se pinta difícil, las finanzas del gobierno, ya comprometidas por los viciados endeudamientos de los veinte años de Arena y obligados ahora por los déficits en la recaudación y los robos nunca aclarados en casos como la Diego de Holguín, la construcción de Hospitales, para ejemplo, esas finanzas deben ser transparentemente administradas. Eso incluye, a más de una austeridad absoluta, una estricta priorización del gasto y de la inversión; un absoluto no a viajes inútiles, un no a la compra de voluntad de Medios con los excesivos gastos en propaganda (diferente de una información en campo pagado), y, sin caer en una política de despidos como la que insensiblemente pide ANEP, que golpearía a los más débiles, acabar con las sinecuras en los tres poderes del Estado. Es urgente que, sin acuerdos que nunca se darán, se regrese al menos al sistema impositivo anterior a 1990; la “contra reforma” que repetidamente hemos sugerido.
En cuanto al gasto e inversión, los rubros que deben evitarse y los que deben priorizarse, los señalará la opinión pública, si realmente se cumple con la transparencia administrativa. Y, aunque eso no le devuelva fondos al Estado, ¿cuándo veremos enjuiciados a tantos personajes señalados por corrupción?; el ciudadano, si se quiere prejuiciado, ve esta impunidad como una puerta de escape preparada para quienes quieran seguir los pasos de ARENA.



