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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:35 h.

Jueves, 08 de Septiembre de 2011 / 09:54 h

Construcción de la solidaridad nacional

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Caralvá

El derecho de los trabajadores a sus reivindicaciones  por una vida digna en medio de las tempestades económicas es una función necesaria, los trabajadores no deben quedarse esperando su destino en la miseria de tanto despojo económico. Esta condición de lucha de los trabajadores no puede estar aislada de su entorno social, de ahí la conjunción del Estado y el Sector Privado.


Cuando la escala de los problemas no es solo nacional y las consecuencias de la recesión internacional toca la puerta de las familias pobres,  se imponen mínimos acuerdos para salvarnos de la agresión externa.


A pesar del clamor por la justicia económica de los trabajadores durante años, esto no funciona, ni tampoco acuerdos intersectoriales, ni apoyo a la inversión interna, ni el diálogo por conformar mesas de aproximación con agenda de nación.  De la misma forma durante estos años de nueva administración, el sector privado ha expresado su categórica oposición a cualquier iniciativa de los trabajadores y al nuevo gobierno, en muchas situaciones su accionar es más parecido a un partido político que a un conglomerado capitalista, puesto que la función del capitalismo es la reproducción de sus activos sin importar la ideología: “negocios son negocios”.


El juego del capitalismo es la plusvalía que puede llegar hasta los límites que permita la imaginación, mientras algunos poderosos sectores predican  contra la nación a nombre de la inseguridad, la desconfianza, el temor a las reformas legales, etc. las excusas para no invertir son infinitas. No obstante varios sectores capitalistas exportan sus capitales fuera de la nación tal como lo han denunciado periódicos norteamericanos, el colmo es la afirmación de un expresidente: “solo un loco puede invertir en El Salvador”… así la crisis nos arrollará. ¿Qué debemos hacer?...  debemos eliminar las diferencias y enfrentar la realidad de la calamitosa situación que nos rodea, todos conocemos nuestro entorno,  es oportuna la pregunta: ¿cómo podemos sumar esfuerzos sin exclusiones, sin diferencias, sin límites entre afortunados y desafortunados? ¿Es posible superar este estado de desconfianza? Tal parece que la respuesta es negativa.


Deberíamos ser prudentes, recordar la historia nos ayuda a todos.
Hemos observado en otras naciones la tragedia del desempleo, la quiebra de corporaciones financieras, pérdida de montos de pensiones, inmobiliarias, aseguradoras, automotrices etc. las reacciones de los trabajadores lanzados a la calle no son deseables.


El verdadero peligro de estas condiciones de desconfianza es el potencial surgimiento de mesianismos de izquierda o derecha que impedirán el desarrollo de la democracia, con severas consecuencias para la vida institucional, los ejemplos están a la vista.


Aún es tiempo de impulsar una cultura de solidaridad nacional, con respuestas posibles a la pobreza estructural, construyendo confianza, combatiendo a los verdaderos enemigos antisistema como el narcotráfico, que la construcción de esta cultura no puede limitarse a una administración gubernamental, puesto que la nación está expuesta a estos severos eventos traumáticos que sin lugar a dudas acontecerán.


La historia en momentos como este reclama organización y unidad nacional, la construcción de una cultura de solidaridad será un signo de madurez política.
Es preferible construir una alternativa solidaria a no tener propuestas a la recesión.

www.cesarramirezcaralva.com

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