Que los dos periódicos matutinos de mayor circulación salgan con la misma madera de vez en cuando, con el tema de los
homicidios, y que otros medios radiales o televisivos estén constantemente con noticias sobre la supuesta existencia de una línea criminal contra los estudiantes, no es por simple coincidencia de agendas informativas, sino, como una extensión de una agenda de la derecha política criolla, y por lo tanto, un acuerdo o apuesta en común, para dejar por verdad, en el imaginario colectivo, que el gobierno del cambio, del Presidente Mauricio Funes y el FMLN, “no están haciendo nada” para combatir la delincuencia, y que por ello, los homicidios no disminuyen, sino que aumentan.
Así sucedió el año pasado, cada semana, los medios, la ANEP, FUSADES y los representantes de ARENA, salían a denunciar que este gobierno no tenía ni tiene planes para enfrentar la delincuencia. Ciertamente, el país es víctima de por lo menos 12 asesinatos diarios, si lo medimos en términos mensuales, claro está, que hay días que no ocurre un tan solo crimen, pero, que hay días, que las cifras se elevan. Que los responsables de esos homicidios son el crimen organizado, las pandillas y maras, así como el salvadoreño común. En el crimen organizado, no solo hay que pensar en las estructuras de los carteles de la droga, sino también, hay que sospechar de grupos de limpieza.
Y es el promedio diario de crímenes no es exclusivo de este gobierno, sino, que es un problema que venimos arrastrando de gobiernos anteriores, producto, fundamentalmente, de que las políticas utilizadas en los gobiernos anteriores, no buscaban atacar el problema de raíz, sino, de forma superficial y mediática, como los distintos planes mano dura. Estos planes, que tenían un enfoque mediático y represivo, no buscaba, en absoluto combatir el problema, que suficientes estudios definen como estructural.
La represión trajo como respuesta mayores niveles de organización de las pandillas y maras, que han llegado al grado de clandestinarse algunos de sus máximos líderes, mientras otros dan la cara, desde las bartolinas, en los diferentes centros penitenciarios, en las acciones de calle de lucha reivindicativa.
Los medios que hoy juzgan al gobierno de turno, no dicen, por ejemplo, que entre 2001 y 2008, según un estudio de Medicina Legal, hubo 24 mil 457 homicidios. Que el 76%, fueron cometidos con armas de fuego. En dicho estudio se refleja, que, el 25.8%, es decir, 5 mil 283, de los fallecidos, permanecieron en un hospital público entre una semana a un mes. Por ello, Salud invirtió, para su atención, un promedio de 59 millones de dólares.
Estos datos se emiten de los contextos noticiosos, porque, a toda costa lo que se pretende destacar es el número de víctimas mortales, y que el gobierno no tiene planes, o que las autoridades destinadas a la seguridad pública no pueden contra la delincuencia común y organizada.
Cuando era Presidente de la República, Elías Antonio Saca, la mayoría de medios nos incorporamos a MEUNO, supuestamente para darle un tratamiento diferente a la violencia, para no provocar terror en las audiencias. Con la llegada de este gobierno, se han olvidados los principios del Decálogo mas uno de ese esfuerzo mediático, y hoy nuevamente, el recuento y la presentación de muertos es el tema de cada día en todos los noticieros y principales páginas de los periódicos. ¿Por qué es así? Pues porque los homicidios también son temas electorales, cuya campaña ya inició.



