El Presidente de la República, Mauricio Funes, decretó la veda de armas en 27 de los municipios más violentos del país, incluyendo la ciudad capital San Salvador, y las cabeceras de los departamentos de Santa Ana, Sonsonate y Usulután.
La prohibición fue emitida mediante 27 decretos ejecutivos distintos y firmados por el Presidente de la República Mauricio Funes, la noche del jueves de la semana pasada.
En el caso de Sonsonate, el mandatario expresó que la veda fue motivada por «La situación especial que padece el departamento de Sonsonate, que de acuerdo a las estadísticas, se ha convertido en el departamento con mayor incidencia delincuencial y con los índices más altos de homicidio, ha llevado a que el Gabinete de Seguridad diseñe una estrategia especial para este departamento, aumentando la presencia de efectivos policiales y militares».
Sin lugar a dudas estas vedas son muy importantes, pues, evitan que el ciudadano porte su arma de fuego, y con ello evita meterse en problemas, no solo al responder al delincuente, sino, ante actuaciones de intolerancia en las que se han visto envueltos algunos salvadoreños, cuyos casos suman también las centenas de homicidios, sino es que millares.
De ahí que las vedas, sobre todo al iniciar un periodo de vacaciones total en el gobierno, y parcial en la empresa privada, permite a las autoridades restar un potencial de violencia y dedicarse así al combate del delincuente común y del crimen armado.
Con la veda, pues, solo los policías, soldados y los miembros de seguridad privada puede portar sus armas de equipo en los 72 municipios donde ha sido prohibido la portación de armas de fuego.
Según el Programa de las Naciones Unidas (PNUD), la implantación de la veda en 25 municipios, en el pasado mes de abril, dejó una reducción de un 12% homicidios en dichos lugares, lo que demuestra que la medida da resultados positivos inmediatos.
O sea, pues, que el Presidente Funes ni las autoridades de Justicia y Seguridad se han equivocado al implantar la medida. Sin embargo, creemos que lo más atinado sería una ley que impida portar armas, a escala nacional, y por tiempo determinado, si se quiere.
Es decir, no estamos en contra de las vedas, pero la ley haría más rigurosa la medida y evitaría que las armas sean trasladadas a los municipios donde no es prohibida su portación. No obstante, es de animar a este gobierno para que la veda se mantenga y se extienda en tiempo y lugares, mientras no se discute una ley para evitar la portación de las mismas.
Buena noticia contra la delincuencia y el crimen organizado fue también, la instalación de equipos de video vigilancia montados el sábado pasado, en lugares estratégicos del Gran San Salvador, como una medida preventiva y combate contra la delincuencia. Este equipo fue posible por una donación de Corea y por los fondos de la PNC.
Sin lugar a dudas, los próximos meses, en las estadísticas policiales se verá reflejada la efectividad de estas medidas. Así lo esperamos.



